JASON Y LOS ARGONAUTAS (1963)

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    Titulo original: Jason and the Argonauts
    Año: 1963
    País: Gran Bretaña
    Duración: 104 m.
    Dirección: Don Chaffey
    Guión: Jan Reed y Beverly Cross, basado en el poema de Apollonius Rhodios.
    Música:

    Bernard Herrmann.


    Intérpretes

    Todd Armstrong, Nancy Kovack, Gary Raymond, Laurence Naismith, Niall MacGinnis, Michael Gwynn, Douglas Wilmer, Honor Blackman, Nigel Green, John Crawford, Aldo Cristiani, Ferdinando Poggi, Douglas Robinson y Davina Taylor.

    Sinopsis

    La búsqueda del famoso Vellocino de Oro por parte de Jason (Todd Armstrong), héroe mitológico de la antigüedad y de sus compañeros. Jason, hijo del rey Aristo, está predestinado a vengar la muerte de su familia a manos del tirano que les arrebató el trono de Tesalia y recuperar el reino de su padre, asesinado en secreto por Pelias (Douglas Wilmer). Pero Pelias le dice que viaje a Colchis, y hacerse con el Vellocino de Oro, guardado por la hidra de siete cabezas. Según la leyenda, el que destruyera la hidra recuperaría el trono de Tesalómica. Jason sigue su consejo y, con la ayuda de los dioses, consigue la mejor tripulación para su barco, entre ellos al legendario Hércules (Nigel Green), y se hace a la mar. El hijo de Pelias, Acastus (Gary Raymond), al conocer los planes de Jasón también sale al encuentro del Vellocino. Jason navega durante muchos días con los Argonautas hasta Grecia. Su viaje está auspiciado bajo la protección de Hera (Honor Blackman), reina de los dioses, pese a lo cual durante su transcurso se tendrá que enfrentar con gigantes de bronce y diversos monstruos mitológicos.

    Comentario

    El Ray Harryhausen más creativo y brillante muestra todo su talento en la creación de efectos de esta historia mitológica y fantástica, inspirada no en la novela de Robert Graves sino en el poema clásico de Apollonious Rhodios, que dirige Don Chaffey, un antiguo decorador formado como director en los Estudios Disney y en la Hammer británica, donde realizó diversas películas de tipo prehistórico. Los trucos inventados por Ray Harryhausen resultan enormemente eficaces: figuras que desaparecen, personajes de diferentes proporciones en un mismo plano, estatuas que cobran vida, montañas que se caen a pedazos, y un gigantesco Tritón que surge de las profundidades del mar. La película tiene además un delicioso sentido del humor que se manifiesta con el estanque-televisor que utilizan los dioses para, desde el Olimpo, vigilar a los mortales, unas feroces arpías que se dedican a acosar al ciego Fileo, una hidra con siete cabezas y sobre todo unos esqueletos que cobran vida, el gran hallazgo de la película. Los modelos de los monstruos fueron esculpidos respetando los más mínimos detalles y su animación acentúa los aspectos más realistas, logrando una gran verosimilitud cinematográfica. La película está planteada con una gran ambición técnica (costó tres millones de dólares, de los de 1963) con unos prodigiosos efectos especiales. Entre todos cabe destacar la lucha final a espadas de Jason con los esqueletos, siete figuras animadas interactuando con tres actores reales, muy frecuentemente en la misma imagen. En el reparto sobresalen Todd Armstrong como Jason, Nancy Kovack como Medea, Gary Raymond como Acastus, Laurence Naismith como Argus, Niall MacGinnis dando vida a Zeus, Michael Gwynn a Hermes y Douglas Wilmer a Pelias. Un aspecto fundamental de esta película está en su banda sonora, que firma Bernard Herrmann, el músico habitual de las películas de Alfred Hitchcock, y que acentúa los momentos más épicos, fantásticos y trepidantes de la historia.