EXTRATERRESTRE (2011)

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    Titulo original: Extraterrestre
    Año: 2011
    País: España
    Duración: 90 min.
    Dirección: Nacho Vigalondo
    Guión: Nacho Vigalondo
    Música: Jorge Magaz

    Intérpretes

    Julián Villagrán, Michelle Jenner, Raúl Cimas, Carlos Areces. Miguel Noguera

    Premios

    Seleccionada para la Sección Oficial Fantastic del Festival de Cine Fantástico de Sitges Seleccionada para la Sección Zabaltegi del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

    Sinopsis

    Julio (Julián Villagran) se despierta muy tarde con una enorme resaca y no se acuerda de cómo llegó a la cama de la mujer que duerme a su lado. La incomodidad de Julio y Julia (Micaela Jenner) es manifiesta, pero pronto la situación se vuelve más inquietante: los teléfonos, la televisión e Internet no funcionan; desde la ventana se ven las calles desiertas. Un mensaje de radio pide a los habitantes que esperen la llegada de los servicios de socorro y un enorme platillo volante sobrevuela la capital española. Todos los inquilinos del edificio ya se fueron; solo falta el desconfiado Ángel (Carlos Areces). Julio, obligado a quedarse a dormir en casa de Julia (en el sofá esta vez), al día siguiente se sorprende por la llegada de Carlos (Raul Cimas), el enamorado de la joven, quien pronuncia una mentira a su pareja para explicar la presencia de Julio. Los celos de Ángel, sin embargo, amenazan este secreto. Como la invasión extraterrestre alimenta las angustias, las polémicas y las hipótesis de los cuatro protagonistas, Julio y Julia convencen a Carlos de que Ángel podría ser un extraterrestre infiltrado. Siguen varios golpes de efecto, una historia de amor, explosiones de bombas, algunas expediciones en coche por las calles, golpes bajos y represalias, el descubrimiento de una televisión dirigida por otros supervivientes (¿humanos?), nuevas mentiras sentimentales, arreglos de cuentas…

    Comentario

    Nacho Vigalondo (“Los cronocrímenes”) presenta en este su segundo largometraje, un sinfín de peripecias fantásticas con bastante elegancia para preservar el mínimo de credibilidad dramática necesaria para una sucesión de ráfagas humorísticas alimentadas por hallazgos de accesorios como si se tratase de una máquina que lanza pelotas de tenis para enviar mensajes o un enorme tarro de melocotón en almíbar con múltiples usos. La película se sitúa en el límite de la parodia del cine de género (atrancan las puertas, cortan el agua, estudian el plano de la ciudad para organizar itinerarios con el imperativo de "permanecer juntos, cueste lo que cueste", desconfían unos de otros, se cabrean…). Una comedia extravagante, divertida e ingeniosa. Diálogos e intérpretes están en sintonía con la escenografía sobria pero imaginativa (por ejemplo, la cámara de Julia presenta una película dentro de la película), a caballo entre la comedia screwball y el barroco fantástico.