ELENA Y LOS HOMBRES (1956)

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    Paris de la belle époque, hacia 1880, Elena Sokorowska (Ingrid Bergman), una princesa polaca completamente arruinada, que se complace en influir en las carreras de los hombres dignos de su interés. En un 14 de julio particularmente agitado, se complica la vida hasta el punto de verse asediada por varios de sus pretendientes: el compositor Lionel Villaret (Jean Claudio), el industrial Martin-Michaud (Pierre Bertin), fabricante de zapatos y el vizconde Henri de Chevingcourt (Mel Ferrer). Encantada de jugar un rol político, Elena se convierte en una ardiente propagandista del general François Rollan (Jean Marais), un oportunista militar apoyado por una camarilla de mediocres y ambiciosos negociantes. Pero este último está más inclinado hacia el amor que hacia la política y Elena es convencida para que utilice su atractivo personal con el general.