EL SANTO OFICIO

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    Titulo original: El Santo Oficio
    Año: 1973
    País: México
    Duración: 127 min.
    Dirección: Arturo Ripstein
    Guión: José Emilio Pacheco y Arturo Ripstein.
    Música: Joaquín Gutiérrez Heras.

    Intérpretes

    Jorge Luque, Diana Bracho, Claudio Brook, Ana Mérida, Rafael Banquells, Silvia Mariscal, Marta Navarro, Arturo Berinstain, Antonio Bravo, Peter González, Mario Castillón Bracho, Carlos Nieto, Farnesio de Bernal, Juan José Martínez Casado, Jorge Fegán, Martín Lasalle, Florencio Castelló, Virgilio Hernández y Ramón G. Larrea.

    Sinopsis

    En la capital de la Nueva España, a fines del siglo XVI, se culpa de una epidemia a los judíos. Uno de éstos, don Rodrigo de Carvajal, natural de Benavente, en España, es enterrado por su viuda Francisca (Ana Mérida) y sus hijos Luis (Jorge Luque), Mariana (Diana Bracho), Baltasar (Arturo Berinstain) y el dominico Fray Gaspar (Peter González). Al advertir que los familiares del muerto practican ritos judíos, Fray Gaspar los denuncia a la Santa Inquisición. Sólo Baltasar logra huir mientras que los demás son detenidos y encarcelados. Francisca es torturada por orden del Gran Inquisidor Fray Alonso de Peralta (Claudio Brook). Mariana es violada en su celda y Luis oye los gritos de su madre desde la suya, en la que está acompañado por el alucinado Fray Hernando (Farnesio de Bernal), un espía. Este fraile, no sólo no denuncia a Luis, sino que es convertido por el joven al judaísmo. Por ello, Luis finge abjurar de su fe para ejercer lo que supone su gran poder de convencimiento. Mientras Mariana y Marina son recluidas en su casa de Tlatelolco, Luis es obligado a trabajar de criado en un manicomio, donde se interesa por él el padre Oroz (Jorge Fegán), que le obliga a traducir textos del latín y alienta sus capacidades poéticas. Luis se circuncida solo en el campo y convalece en casa del rabino Morales (Antonio Bravo), que quiere casar con el joven a su hija Catalina (Marta Navarro). Denunciado por Domingo, un judío converso, Luis es aprehendido de nuevo y torturado, acabando por ello por delatar a todos los judíos que conoce. Detenidos todos ellos, entre ellos Mariana, que ha perdido y recobrado la razón, son condenados a morir en la hoguera junto a otros pecadores, en un auto de fe. Solo Justa (Silvia Mariscal), mujer liviana enamorada de Luis, se niega a renegar de su fe en el último momento. Los demás recibirán la clemencia de morir en el garrote vil antes de ser consumidos por las llamas. Antes de morir, Luis inicia un rezo judío.

    Comentario

    Arturo Ripstein rueda esta película inmediatamente después de El castillo de la pureza, y en ella viaja al siglo XVI para denunciar la intolerancia y el fanatismo religioso. Película agobiante, muy bien documentada, recoge el funcionamiento de la Inquisición en el marco de la persecución contra los judíos, con el que Ripstein indaga a la vez en lo que significó aquellos autos de fe contra sus antepasados.