EL LOCO DEL PELO ROJO (1956)

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    Vincent Van Gogh (Kirk Douglas), después de fracasar como predicador enviado por la Sociedad Belga de los Mensajeros de la Paz a una misérrima cuenca minena y haber recuperado su antigua y olvidada vocación, el dibujo, desarrolla su carrera artística durante la década comprendida entre 1880 y 1890. Después de un primer fracaso amoroso, intenta rescatar del vicio a Sien, la mujer a la que quiso amar. Voluntariamente marginado, Van Gogh se instala en La Haya y empieza a trabajar el color. Su hermano Thoo (James Donald) pretende llevárselo a París para que profesionalice su trabajo. Allí descubre el impresionismo, pero se niega a abandonar sus raíces flamencas, sus paisajes, sus gentes, sus costumbres, a los que da un tratamiento insospechado, ajeno a todo los academicismos. Marcha a Provenza, iniciando una etapa decisiva en su carrera. Conoce a Paul Gaugin (Anthony Quinn), pero sus relaciones son tormentosas, y Van Gogh, en un intento de suicidio, se corta una oreja. Por último se recluye voluntariamente en Saint-Remy, un sanatorio de reposo, y muere, trágicamente, en Auvers Sur-Oise.