EL LADRÓN DE BAGDAD

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    Titulo original: The thief of Bagdad
    Año: 1940
    País: Gran Bretaña
    Duración: 106 min.
    Dirección: Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan
    Guión: Lajos Biró y Miles Malleson, con diálogos de Miles Malleson.
    Música: Miklós Rózsa. Temas musicales: I Want To Be A Sailor, interpretado por Sabu y Hungarian Lullabye, interpretado por Adelaide Hall.

    Intérpretes

    Conrad Veidt, Sabú, June Duprez, John Justin, Rex Ingram, Miles Malleson, Morton Selten, Mary Morris, Bruce Winston, Hay Petrie, Adelaide Hall, Roy Emerton, Frederick Burtwell, Joseph Cozier, Henry Hallett, Glynis Johns, Alexander Laine, Cleo Laine, Sylvia Laine, Spoli Mills, Norman Pierce, John Salew y Otto Wallen.

    Sinopsis

    El príncipe Achmad (John Justin) es el sucesor al trono de Bagdad, pero Jaffar (Conrad Veidt), un malvado visir, lo expulsa de palacio y pretende casarse con la princesa y quedarse con el reino. Achmad se mueve entre los mendigos y es encarcelado. En los calabozos conoce a Abu (Sabú), un simpático ladronzuelo con el que consigue huir. Juntos se escapan y embarcan en una larga aventura. Abu encuentra un genio (Rex Ingram) en una botella que le concederá tres deseos entre ellos que Achmad pueda recuperar su reino. En sus aventuras Abu encuentra también un caballo mecánico volador, una joya mágica, una alfombra voladora y una bella princesa (June Duprez). De esta manera Achmad y Abu logran desbaratar los planes del malvado visir Jaffar.

    Comentario

    Irresistible fantasía oriental protagonizada por Sabú, un simpático ladronzuelo de Bagdad que vivirá monumentales aventuras en presencia de Ahmad, rey legítimo de Bagdad, el malvado Gran Visir Jaffar, la bella Princesa y un gigantesco genio salido de la botella. Valles mágicos, alfombras, caballos voladores. La más conocida y mejor de las adaptaciones realizadas de este popular cuento de Las mil y una noches fue llevada a cabo por tres directores: Michael Powell, Ludwig Berger y Tim Whelan, si bien el coordinador del trabajo de todos ellos fue el productor Alexander Korda, máximo inspirador de la cinta. Además del fantástico guión, los maravillosos efectos especiales, y las memorables interpretaciones, El ladrón de Bagdad cuenta con una de las mejores bandas sonoras de toda la carrera del gran compositor Miklos Rozsa. Esta película se convirtió en una de las obras maestras del cine, cuya exuberancia imaginativa difícilmente podrá ser igualada. El productor Alexander Korda discrepaba del trabajo de Ludwin Berger (el primer director contratado) y llamó Michael Powell y a Tim Whelan para que dirigieran algunas escenas, en el caso de Powell, sobre todo, aquellas en las que tomaban parte Conrad Veidt y Sabú. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la película se terminó en Hollywood.