EL JEFE DE TODO ESTO

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    El propietario de una empresa desea venderla. El problema es que, cuando fundó la empresa, se inventó un ficticio e inexistente presidente de la compañía, siempre de viaje en Estados Unidos, tras el cual poder ocultarse cuando tuviera que tomar medidas impopulares. Cuando unos posibles compradores islandeses insisten en negociar cara a cara con el presidente el traspaso de la compañía, el propietario de la empresa se ve obligado a contratar a un actor fracasado para que interprete el papel de ese supuesto presidente. De repente, el actor se da cuenta de que no es más que un títere envuelto en una trama que terminará por poner a prueba su catadura moral. Y asumiendo su personaje, como actor de método que es, empieza a improvisar tanto con los compradores como con los demás empleados de la empresa que le creen el presidente