EL ESPEJO DE LOS OTROS (2015)

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    Existe en Buenos Aires un lugar que pocos conocen, pero del que casi todo el mundo habla. Detrás de un paredón insípido y de una puerta que no dice mucho, están los restos de una catedral gótica, donde funciona un singular restaurante que ofrece una sola mesa, el Cenáculo. Todas las noches una única cena. Nadie viene sólo a disfrutar solamente de una gran comida, de los mejores vinos y de buena música. Los comensales que se sientan en la mesa, definen algo importante en sus vidas. Detrás de un paredón insípido y de una puerta que no dice mucho, están los restos de una catedral gótica, donde funciona un singular restaurante que ofrece una sola mesa. Un templo derruido, sin techo. El desnivel del altar es utilizado como escenario para una pianista y una banda de jazz. Donde antes estaba la sacristía, ahora funciona la cocina. Y el bautisterio ahora es el lavamanos de un baño moderno. Y en la sala, una única mesa. En ella, cada noche, una última cena. Allí nadie acude sólo a disfrutar solamente de una gran comida, de los mejores vinos y de buena música. Los comensales que se sientan en la mesa, definen algo importante en sus vidas. Por el Cenáculo pasa el amor, la vida, la muerte, la codicia y la soledad. Como todo restaurante, este también tiene dueños. Dos hermanos, Benito (Pepe Cibrián) e Iris (Graciela Borges). Un secreto los une. Ellos son testigos de todo lo que ocurre noche a noche en la única mesa. La película cuenta cuatro historias en torno a la mesa con personajes que van pasando de los más desbocados, desesperados o exagerados, a los más grotescos y a los sensibles, como dos amigas que se reencuentran y que destaparán sentimientos guardados durante muchos años. Cada cena constituye un episodio del filme, cuya continuidad viene dada por los hermanos.