EL DOCTOR FRANKENSTEIN (1931)

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    Titulo original: Frankenstein
    Año: 1931
    País: EE.UU.
    Duración: 71 min.
    Dirección: James Whale
    Guión: Robert Florey, Garrett Fort y Francis Edward Faragoh, basado en la novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary W. Shelley, y en la obra "Frankenstein", de Peggy Webling, con guión adaptado de John L. Balderston.
    Música:

    Giuseppe Becce y Bernhard Kaun.


    Intérpretes

    Colin Clive, Mae Clarke, John Boles, Boris Karloff, Edward Van Sloan, Frederick Kerr, Dwight Frye, Lionel Belmore, Marilyn Harris, Arletta Duncan, Francis Ford, Michael Mark, Pauline Moore y Cecilia Parker.

    Sinopsis

    El doctor Herbert von Frankenstein (Colin Clive), prometedor médico, se embarca en un experimento tenebroso: construir, a partir de trozos de cadáveres, un nuevo ser humano. Ayudado por su criado Fritz (Dwight Frye), se adentra en los cementerios de la localidad, muy entrada la noche, para robar cadáveres, materia prima necesaria para lograr su experimento. Construido a base de trozos de cadáveres, al ser monstruoso creado sólo le falta un cerebro pero, por un error imperdonable, el doctor Frankenstein le coloca el de un asesino recientemente ejecutado. A continuación activa unos generadores eléctricos y, mediante una descarga, hace revivir el cadáver. Pero el monstruo así creado (Boris Karloff), sometido a los malos tratos del jorobado Fritz, escapa y siembra el pánico allá donde va. Aturdido, llega a la orilla de un río donde se encuentra con el único ser que no siente miedo de él, una niña, la pequeña María (Marilyn Harris). Juegan a tirar flores a la corriente, pero el monstruo se entusiasma demasiado y, creyendo que la niña flota como las flores, la arroja al río. Esta muerte es el detonante de la ira del pueblo, que sale a la busca y captura del temible ser. Arrinconado en un viejo molino, los aldeanos prenden fuego a la edificación y el monstruo muere carbonizado.

    Comentario

    Una obra maestra del cine de terror que se aproximó por primera vez a un personaje, el monstruo de Frankenstein, nacido de la pluma de Mary Shelley, que ha aparecido en infinidad de películas de todo género y condición. Además de la típica dicotomía del bien frente al mal que domina la película, ésta debe entenderse también como la historia paralela de una doble búsqueda, la de un científico que quiere crear la vida y la del monstruo que busca en los demás la belleza y la inocencia que no encuentra en sí mismo. La película consagró a Boris Karloff encasillándole en el personaje del monstruo, que tuvo que soportar toda su vida, después de que Bela Lugosi se negase a interpretarlo. Consagró a James Whale como un excelente director creador de inquietantes atmósferas (heredero directo del expresionismo alemán) y a la Universal como el estudio especializado en cine de terror, que durante toda la década de los 30 haría un buen número de excelentes películas de este género, rescatando de la literatura a personajes terroríficos, como "Drácula", "El hombre-lobo", "El hombre invisible" o "La momia". Tras el enorme éxito del filme, Whale haría poco después una secuela, "La novia de Frankenstein", de la que siempre estuvo mucho más satisfecho.