Hace más de veinte años que el artista Miquel Barceló vive largas temporadas en África. Allí aprendió a pintar entre termitas y escorpiones, antes de que el calor seque la pintura y el viento arrastre las telas. En lo alto del acantilado de Bandiagara, Barceló representa junto al coreógrafo Josef Nadj la performance “Paso Doble” y nos descubre por primera vez los secretos de su taller africano.
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