EL BESO MORTAL (1955)

    185
    Titulo original: Kiss me deadly
    Año: 1955
    País: EE.UU.
    Duración: 106 min.
    Dirección: Robert Aldrich
    Guión: A.I. Bezzerides, basado en una novela de Mickey Spillane.
    Música:

    Frank De Vol. Tema musical: «Rather Have the Blues», interpretado por Nat King Cole y Kitty White.


    Intérpretes

    Ralph Meeker, Albert Dekker, Paul Stewart, Juano Hernandez, Wesley Addy, Marian Carr, Marjorie Bennett, Maxine Cooper, Fortunio Bonanova, Cloris Leachman, Gaby Rodgers, Robert Cornthwaite, Nick Dennis, Jack Lambert, Jack Elam, Jesslyn Fax, Jerry Zinneman, Leigh Snowden, Percy Helton, Mady Comfort, Mort Marshall y Strother Martin.

    Sinopsis

    Mike Hammer (Ralph Meeker), un rudo detective privado, conduce su coche por la autopista en mitad de la noche. Mike recoge a una chica solitaria y recelosa, Christina Bailey (Cloris Leachman), que parece tranquilizarse ante su nueva compañía, y comienza a contarle algunas cosas sobre ella. Algunos kilómetros más adelante, unos desconocidos les obligan a salir de la carretera. Mike es golpeado quedando inconsciente, y la chica es asesinada. Hammer se despierta en el hospital. Su secretaria Velda (Maxine Cooper) y un ayudante le consiguen información sobre la chica asesinada. Decidido a resolver el caso por su cuenta, el detective busca a Lily Carver (Gaby Rodgers), compañera de la víctima. Pero son los asesinos los que encuentran primero a Hammer, que es secuestrado y llevado ante el doctor G. E. Soberin (Albert Dekker), el responsable del asesinato de Christina, entre otros muchos. Aunque es maniatado y drogado, Hammer consigue finalmente huir. Un mensaje cifrado de Christina y la ayuda de Lily conduce a Hammer a un depósito de cadáveres, donde encuentra una extraña caja que no se atreve a abrir…

    Comentario

    Una de las más famosas películas del cine negro americano de los 50, basada en una obra del ultraderechista Mickey Spillane a la que el director Robert Aldrich le da la vuelta (inversión ya adelantada desde la aparición de los títulos de crédito), tanto a través del enfoque del protagonista como del signo ideológico de toda la película, radicalmente opuesta a la ideología del escritor. El sustituir el MacGuffin de la trama, que en la novela eran unas joyas y en la película es un peligroso material radiactivo, inscribe el filme dentro del clima de pánico atómico y de guerra fría de la época resultando una especie de metáfora de la autodestrucción social y política.