EL ARTISTA Y LA MODELO (2012)

    18
    Titulo original: El artista y la modelo
    Año: 2012
    País: España - Francia
    Duración: 104 min.
    Dirección: Fernando Trueba
    Guión: Fernando Trueba y Jean-Claude Carrière

    Intérpretes

    Aida Folch, Jean Rochefort, Claudia Cardinale, Götz Otto, Chus Lampreave, Christian Sinniger, Mateo Deluz y Martin Gamet.

    Premios

    Concha de Plata a la Mejor Dirección en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Nominada al Goya a la Mejor película, a la Mejor Dirección, al Mejor Guión Original, a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista (Jean Rochefort), a la Mejor Interpretación Femenina Protagonista (Aida Folch), a la Mejor Interpretación Femenina de Reparto (Chus Lampreave), a la Mejor Dirección de Producción, a la Mejor Fotografía, al Mejor Montaje, a la Mejor Dirección Artística, al Mejor Diseño de Vestuario, al Mejor Maquillaje y Peluquería y al Mejor Sonido.
    Nominada a los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos a la Mejor Película, al Mejor Director, al Mejor Actor (Jean Rochefort), a la Mejor Actriz (Aída Folch), al Mejor Guión Original y a la Mejor Fotografía.

    Sinopsis

    En la Francia ocupada de 1943 viven un viejo escultor y su esposa en un pequeño pueblo cercano a la frontera española. El artista Marc Cros (Jean Rochefort), de 80 años, en el otoño de su vida, dejó de esculpir hace ya tiempo. Ha visto dos guerras y, desilusionado, no espera gran cosa de la vida y de la especie humana. Pero un día su mujer, compañera, cómplice y antigua modelo, Léa (Claudia Cardinale), recoge de la calle a una joven campesina española, Mercè (Aida Folch), que huye del ejército franquista y que se ha escapado de un campo de refugiados. El matrimonio le ofrece a Mercè que viva en el taller del escultor y, mientras dure su estancia allí, que sea su modelo en la que será la última obra del viejo Cros, quién ha consagrado su vida, su trabajo, a la búsqueda de la belleza. Y su tema central ha sido el cuerpo humano, y más concretamente, el de la mujer. Poco a poco, nace una hermosa relación entre la joven que acaba de empezar a vivir y el artista que ve cercano su horizonte final. Durante toda su vida, Cros ha estado trabajando en una dirección, intentando alcanzar, a través de la sencillez, de la pureza, la esencia de las formas, la belleza en su sentido más puro, despojada de todo artificio, como los escultores griegos de la época preclásica. Tiene la sensación de haberse acercado a algo a la vez esencial y primitivo, pero sin haber alcanzado nunca su objetivo. Siente que ha dado vueltas a su alrededor para, al final, acabar escurriéndosele entre los dedos. Aparentemente huraño y misántropo, Cros es en realidad un hombre impaciente. Le queda poco tiempo y quiere aprovecharlo. Tiene algo de místico, de alquimista, pero lo que busca es la desnudez absoluta de manipulación, de artificio. En el taller de la montaña, mientras trabajan, modelo y artista hablan con sencillez y cercanía de todo lo que les rodea. Poco a poco, Merce se va interesando por el viejo artista e intenta entenderlo a él y, sobre todo, su manera de entender su trabajo, y su especial visión del mundo y de la vida. Mercè es valiente y reservada. Inteligente y luchadora. La vida la ha hecho madurar, pero al mismo tiempo conserva algo infantil. Pero Mercé tiene una actividad oculta y un día esconde en el taller a un refugiado español.

    Comentario

    A estas alturas de su carrera parece ser que Fernando Trueba, como el protagonista de la película, busca el sentido último de la creación, reflexiona sobre la belleza; y finalmente encuentra la clave, la gran respuesta, apoyado en un guión impecable. Pero no le interesa tanto la acción como la reflexión; el director ha contado ya muchas hazañas, muchas aventuras, y ahora se detiene, frena en seco, recapacita. Aunque no todo es como parece a simple vista, porque en realidad en medio de esa quietud perfecta en la que se instala, va desgranando paso a paso y casi sin palabras la historia de sus personajes, una historia, en todos los casos, completa y redonda. Naturalmente, ahora se sirve de otro lenguaje, otras maneras, más sobrias y mucho más exquisitas…después de “Chico y Rita”, gozosa ración de ritmo y forma, Trueba sigue centrado en los sentidos, esta vez se ocupa casi exclusivamente de los ojos para, a partir de ellos, llegar a una suerte de abstracción erudita. Porque eso es “El artista y la modelo”: un regalo para la vista, un alarde de estética y una colección de bellísimas imágenes en blanco y negro que sin embargo cobran vida y forma a partir de unos actores perfectamente elegidos, también ellos, por sus características físicas: tremendamente plástica resulta, sin ir más lejos, la estampa del francés Jean Rochefort, el vivo retrato del creador cansado y ya de vuelta. Poderosamente bello, el cuerpo y el rostro de la jovencísima Aida Folch. Y emocionante, la sabia aceptación del paso del tiempo de la gran Claudia Cardinale. Sin ellos, la película sería otra cosa bien distinta.