CROMWELL (1969)

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    Inglaterra, 1640. El rey católico Carlos I (Alec Guinness) se enfrenta al Parlamento y a su pueblo por una serie de medidas dictatoriales destinadas a restablecer la religión católica en Inglaterra, que son rechazadas por el pueblo. La amenaza de un conflicto con Escocia obliga al soberano a convocar al Parlamento por primera vez en doce años. La asamblea, que le es decididamente hostil, es agitada por Oliver Cromwell (Richard Harris), un convencido protestante que defiende la libertad constitucional. El Parlamento rechaza poner tropas al servicio del Rey, a menos que este reniegue de su absolutismo. Bajo la influencia de su esposa francesa, la reina María Enriqueta (Dorothy Tutin), el monarca opta por el enfrentamiento directo, estallando una guerra civil. Oliver Cromwell se convierte en el líder de los sublevados, acaudillando a una ingente masa de ciudadanos que, empleando tácticas militares muy avanzadas para su tiempo, vencen a un ejército real liderado por los mejores generales de Europa en Naeby en 1645. Su negociación con el rey Carlos I acaba en un fracaso y Cromwell consigue que el Parlamento condene a muerte al rey, que es decapitado en Whitehall el 16 de febrero de 1649. En 1653, ante la incapacidad de un Parlamento corrompido para gobernar el país, Oliver Cromwell, como Gran Protector del pueblo, toma el poder.