CRIATURAS FEROCES

    Titulo original: Fierce creatures
    Año: 1996
    País: EE.UU.
    Duración: 90 min.
    Dirección: Robert Young y Fred Schepisi
    Guión: John Cleese y Iain Johnstone
    Música: Jerry Goldsmith. Tema musical: Hungy Heart, de Bruce Springsteen

    Intérpretes

    John Cleese, Jamie Lee Curtis, Kevin Kline, Michael Palin, Ronnie Corbett, Robert Lindsay, Carman Lee, Carey Lowell, Bille Brown, Derek Griffiths, Cynthia Cleese, Richard Ridings, Maria Aitken, Michael Percival, Fred Evans, Lisa Hogan, Choy-Ling Man, Tim Potter, Jenny Galloway, Kim Vithana, Sean Francis, Julie Saunders, Susie Blake y Pat Keen.

    Sinopsis

    Una atractiva ejecutiva de marketing, Willa Weston (Jamie Lee Curtis) acaba de entrar a trabajar en Octopus Inc., una de las multinacionales americanas más grandes y poderosas. Willa teme que llegue el momento de conocer a su implacable jefe, Rod McCain (Kevin Kline), un despiadado tiburón de los negocios, pero éste la recibe de buen humor: acaba de cerrar un ventajoso trato con Inglaterra que le ha permitido quedarse con una cadena de televisión, una editorial, una compañía de distribución y empresas subsidiarias, entre ellas un parque zoológico. Dispuesto a convertir el zoo en un negocio rentable, manda a Willa Weston, y a su ambicioso pero irresponsable heredero, Vince (Kevin Kline), a poner el lugar en orden. Al llegar a Londres descubren que el mojigato director del zoo, Rollo Lee (John Cleese), ya tiene un plan para lograr que el público acuda: mostrar criaturas feroces en lugar de tiernos animalitos. Las cosas se complican cuando los empleados, encabezados por el experto en insectos, se levantan en revolución para defender a los inquilinos del zoo.

    Comentario

    Ocho años después del éxito internacional de Un pez llamado Wanda, John Cleese (guionista, productor y protagonista) reúne de nuevo al reparto de aquella para producir una historia en la que los verdaderamente feroces son los seres humanos. Un zoo al borde de la quiebra es el centro de la acción de esta película disparatada que pretende recuperar parte del negro sentido del humor de los Monty Python. Una vez más el contraste entre los personajes británicos y estadounidenses vuelve a ser el eje de la mayor parte de las bromas de un filme que se asienta sólidamente sobre tres pilares: Un humor surrealista, un ácido tono de crítica que no deja títere con cabeza, y un juego constante de equívocos, que tiene su apogeo en una divertida secuencia con tres personajes involuntariamente encerrados en un armario.