CHE, EL ARGENTINO (2008)

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    Titulo original: Che
    Año: 2008
    País: EE.UU. - España - Francia
    Duración: 131 min.
    Dirección: Steven Soderbergh
    Guión: Peter Buchman, Steven Soderbergh y Ben Van Der Veen
    Música:

    Alberto Iglesias


    Intérpretes

    Benicio del Toro, Damián Bichir, Santiago Cabrera, Elvira Mínguez, Jorge Perugorría, Edgar Ramirez, Victor Rasuk, Armando Riesgo, Catalina Sandino, Rodrigo Santoro, Unax Ugalde, Yul Vázquez, Robert Bizik, Lou D'Amato, Joe Dolinsky, Tony Galtieri, Edwin David Garcia, Ben Hauck, Rebecca Merle, Jason Rivera, Len Shigemoto, Steven Weisz, Rob Alicea, Rafael Fuentes

    Premios

    Premio al Mejor Actor (Benicio del Toro) en el Festival Internacional de Cine de Cannes.
    Premio Goya a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista (Benicio del Toro) y a la Mejor Dirección Artística. Nominada al Goya al Mejor Guión Adaptado, a la Mejor Música Original y a la Mejor Dirección de Producción.


    Sinopsis

    Tras el golpe de estado de 1952 la corrupta dictadura cubana del general Fulgencio Batista estaba respaldada por un ejército de 40.000 hombres, pero un joven abogado llamado Fidel Castro (Damián Bichir) intentó incitar a la rebelión popular asaltando el cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. El ataque no tuvo éxito y Castro pasó dos años en la cárcel antes de ir al exilio en México. Mientras tanto, un joven idealista argentino llamado Ernesto Guevara (Benicio del Toro) se había involucrado en la actividad política de Guatemala. Cuando la CIA depone al gobierno legítimo, escapa a México, donde entra con el grupo de revolucionarios cubanos en el exilio. El 13 de julio de 1955 tuvo lugar un acontecimiento silencioso pero de grandes repercusiones en la historia de la Revolución Cubana. En un humilde apartamento de la Ciudad de México se conocieron Ernesto Guevara y Fidel Castro, presentados por Raúl Castro (Rodrigo Santoro), el hermano pequeño de Fidel. Guevara se alistó inmediatamente en una misión de guerrilla destinada a derrocar al dictador cubano. Los cubanos apodaron al joven rebelde “Che”, una conocida expresión argentina. El 26 de noviembre de 1956, Fidel Castro navegó a Cuba con 80 rebeldes, de los que solo sobrevivieron doce. Uno de ellos era el Che, que se había unido al grupo como médico acompañante. El Che se familiarizó rápidamente con el arte de la guerra de guerrillas y demostró ser un combatiente indispensable. Se lanzó de lleno al conflicto y recibió el apoyo de sus camaradas y del pueblo cubano. Fue ministro en el primer gobierno de Fidel Castro y viajó a Nueva York en 1964 para intervenir en la Asamblea General de las Naciones Unidas y conceder una famosa entrevista a la televisión estadounidense. La película, llena de saltos en el tiempo, hacia delante y hacia atrás, alterna el discurso del Che en la ONU, sus declaraciones a la televisión, con lo que fue su lucha desde que se incorporó a la guerrilla como médico, más tarde comandante del ejército rebelde y muestra como la guerrilla va logrando victorias militares y el apoyo popular, conociendo a una guerrillera llamada Aleida (Catalina Sandino) que se convertirá en su compañera, hasta que finalmente el Che se convierte en héroe revolucionario en los albores del año nuevo de 1959, tomando la ciudad de Santa Clara y celebrando su victoria revolucionaria.

    Comentario

    A estas alturas el mito del Che ha sido tan ensalzado, vilipendiado, deformado y, en definitiva, manoseado, que resulta casi imposible acercarse a él. Pero sabemos que Steven Soderbergh ha acertado simplemente por un síntoma inequívoco: que suena a “fresco”, a algo que bien pudo ser así, o no; pero que él hace interesante y hasta creíble, si no fuera por la ausencia inexplicable de alguna falta o exceso en su personaje. Soderbergh se aproxima a Guevara en plena madurez profesional y después de haber tocado muchos géneros: desde la incursión familiar agridulce de “Sexo, mentiras y...” a la épica privada “Erin Brockovich”, la epopeya social de “Traffic”, o la comedia coral de la saga “Ocean’s”. Eso, en cuanto a sus contenidos; y al hablar de formas y presupuestos, pocos realizadores han sabido dar el salto del cine independiente a la superproducción tan limpiamente. Todo eso se refleja, se suma, a “Che, el argentino”, un relato y un tratamiento nada convencional de un personaje a estas alturas demasiado “convencionable”. A Soberdergh no le interesa, es evidente, la biografía de un símbolo planetario manipulado hasta el hartazgo; sí le interesa en cambio la carnalidad que entraña en el día a día, el cuerpo a cuerpo. Y ese es el gran acierto de Soderbergh: el punto de vista; además de una eficaz y sobria puesta en es cena y una dirección de actores (él sabe mimarlos como pocos) que coloca a Benicio del Toro en el podio de los grandes. De cómo resuelva la segunda parte, “Guerrilla”, depende la rotundidad del díptico. Mientras llega, es justo reconocer que le ha salido uno de los mejores “Ches” que en el Cine han sido.