CAZA A LA ESPÍA

    7
    Titulo original: Fair Game
    Año: 2010
    País: EE.UU. - Emiratos Árabes Unidos
    Duración: 104 min.
    Dirección: Doug Liman
    Guión: Jez Butterworth y John-Henry Butterworth, basado en los libros de Joseph Wilson "The Politics of Truth", y en el de Valerie Plame "Fair Game".
    Música: John Powell.

    Intérpretes

    Naomi Watts, Sean Penn, Ty Burrell, Sam Shepard, Louis Ozawa Changchien, Bruce McGill, Brooke Smith, Noah Emmerich, Michael Kelly, David Denman, David Andrews, Iris Bahr, David Warshofsky, Satya Bhabha, Sunil Malhotra, Khaled Nabawy, Remy Auberjonois, Nicholas Sadler, Tim Griffin, Ashley Gerasimovich, Danni Lang, Anand Tiwari, Sean Patrick Reilly, Geoffrey Cantor, Philipp Karner, Kristoffer Ryan Winters, Rebekah Paltrow, Deidre Goodwin, Liraz Charhi, Naeem Uzimann, Chet Grissom, Sean Mahon, Melody Weiss, Anastasia Barzee, Jesse Daly, Tricia Munford, Satu Rautaharju, Judy Maier, Harry L. Seddon, Byron Utley, Quinn Broggy, David Rickabaugh, Scott Takeda, Kevin Makely, Les Gardonyi, Marshall Factora, Rachel Konstantin, Ben Mac Brown, Angela Lewis, Brian McCormack, James Moye, James P. Anderson, Kevin Cannon, Natalie Gal, Ben Hauck, Takako Haywood, Tanzeel Kayani, James Joseph O`Neil, Jesus A. Del Rosario Jr,. Kaipo Schwab, Kenny Shapiro, Ken Sladyk, Patrick Michael Strange, Bill Walters y Darly Wanatick.

    Premios

    Seleccionada para la competición del Festival de Cine de Cannes.

    Sinopsis

    Valerie Plame (Naomi Watts), una agente secreta del departamento contra la proliferación de armas nucleares de la CIA, descubre que, en las semanas previas a que el Presidente Bush atacase Irak, a diferencia de lo que muchos miembros del gobierno estadounidense opinan, Irak no tiene ningún programa activo de armas nucleares. Mientras, a su marido, el diplomático Joe Wilson (Sean Penn), lo envían a África para investigar los rumores sobre unas posibles ventas de uranio enriquecido a Irak. Tras descubrir que no se han producido tales ventas, Joe escribe un artículo en el New York Times en el que resume sus conclusiones, desatando así una acalorada polémica. Poco después, la identidad secreta de Valerie se filtra desde la Casa Blanca a notorios periodistas de Washington. ¿Se tratará de un desafortunado accidente o de una campaña coordinada contra su marido? Con su identidad al descubierto y sus contactos en el exterior revelados, la carrera y la vida privada de Valerie empiezan a hacer aguas. Al principio, sus amigos y familiares se indignan. Luego, se distancian. Valerie recibe amenazas de muerte anónimas, y el negocio de Joe se va a pique. Tras 18 años al servicio del gobierno, Valerie, una madre, esposa y agente de campo con un historial impecable, lucha ahora por salvar su reputación, su carrera y su matrimonio.

    Comentario

    Arrojada hace tiempo a la cuneta por oscuros “intereses nacionales”, la historia de la ex agente de la CIA Valerie Plame era ya archiconocida cuando Doug Liman decidió hacerla película. Y si, a pesar de ello, “Caza a la espía” ha conseguido el favor del público el tanto se lo deben anotar tres bazas determinantes: una, el fichaje de un tandem como Naomi Watts y Sean Penn; dos, el ritmo que la demostrada habilidad del realizador le impone; y tres, la perfecta proporción entre lo que Liman se propone de entrada y lo que finalmente consigue. La pareja Watts/Penn (juntos y por separado, tan brillante) destila una vez más credibilidad, ingrediente que se hace aquí imprescindible. Y son creíbles, entre otras razones, porque ninguno de los dos exagera el gesto, no se descomponen; muy al contrario, trasmiten con verdadera economía de medios toda la tensión de dos altos funcionarios que, si tienen muy clara las prioridades profesionales, tienen más claras aún las personales; de forma que pasan de héroes eventuales a ciudadanos normales, los que a fin de cuentas han de juzgar hasta dónde puede llegar la impunidad del poder. El director de “El caso Bourne” no ha tenido naturalmente problemas para meterse ahora en un relato lleno de incidentes y detalles sin abrumar al espectador, ni despistarle, simplemente avanzando en la narración. Y lo que es más oportuno: dándole sus justas medidas, sin otras pretensiones. De todo ello surge un producto eficaz, lejos de aspiraciones más o menos documentales y lejos también de dramatismos fáciles. No engaña, ni defrauda, pero sí inquieta, justo lo que quiere.