CARA DE ACELGA (1986)

    Titulo original: Cara de acelga
    Año: 1986
    País: España
    Duración: 111 m.
    Dirección: José Sacristán
    Guión: José Sacristán, según una historia original de Carlos Pérez Merinero y José Sacristán.
    Música: Ricardo Miralles. Tema musical: "¿A dónde van?", interpretado por Silvio Rodríguez.

    Intérpretes

    José Sacristán, Fernando Fernán Gómez, Marisa Paredes, Emilio Gutiérrez Caba, Miguel Rellán, Amparo Soler Leal, Raúl Sender, Amparo Baró, Francisco Algora, Luis Barbero y Rafaela Aparicio.

    Sinopsis

    Antonio Cara de acelga (José Sacristán), viaja ligero de equipaje y sin rumbo fijo. Va buscando a quién le lleve a uno u otro sitio. Su único Norte es su pasado de hambre en el Gran Teatro-Circo Castañeda del que formó parte hace muchos años. En su deambular este personaje cree encontrar a su viejo amigo Elías El Bolchevique, aunque con quién se va encontrando es con toda una serie de extraños personajes, lunáticos, vividores, perdedores, soñadores… seres humanos, al fin y al cabo: Agustín (Raúl Sender), un taxidermista parlanchín que sólo quiere recuperar a su mujer; un cocinero melómano (Francisco Algora), que bate huevos inspirado por la música de Brahms; la dulce y soñadora Acacia (Amparo Soler Leal), anclada en su pasado de gran intérprete de La Malquerida; y Madariaga (Fernando Fernán Gómez), un tipo fascinante que fue quién bautizó a Antonio como Cara de acelga. Ellos dos y Olga (Marisa Paredes), su inquietante amante, proyectan el rocambolesco robo de un cuadro en un convento de monjas, con una aparatosa huida en otra carretera.

    Comentario

    Segunda película como director de José Sacristán, en la que se apunta al cine de carretera escribiendo y protagonizando esta historia aparentemente sencilla, pero llena de matices, en la que elabora con esmero su propio personaje, un hombre itinerante que huye de su pasado y que, en su deambular por pueblos y carreteras, va conociendo a toda una galería de personajes de la vida cotidiana, que le cuentan sus problemas y le influyen en su caminar sin rumbo fijo. Al igual que dejó patente en "Soldados de plomo", su debut como director, a José Sacristán le interesa mostrar en esta mezcla de drama y comedia, que no existen ni buenos ni malos, que no hay ganadores ni perdedores, sino simplemente gentes a las que las circunstancias conforman de una u otra manera. Es una mirada sencilla y entrañable a unas gentes sencillas a las que habitualmente se mirar por encima del hombro.