CAMINO DEL ROCÍO (1966)

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    Titulo original: Camino del Rocío
    Año: 1966
    País: EE.UU.
    Duración: 91 min.
    Dirección: Rafael Gil
    Guión: José Luis López Rubio y Luis de Diego, según la novela “La Virgen del Rocío ya entró en Triana”, de Alejandro Pérez Lugín.
    Música: Augusto Algueró

    Intérpretes

    Carmen Sevilla, Francisco Rabal, Arturo Fernández, Guillermo Marín, Julia Caba Alba, María Luisa Ponte, Conchita Goyanes, Alicia Hermida, Sancho Gracia, Antonia Imperio, Guillermo Marín, José Orjas y Robert Royal.

    Sinopsis

    Esperanza (Carmen Sevilla) y María Jesús Aguilar (Conchita Goyanes) quedan huérfanas al morir su padre, don Fernando, cuyos negocios compartía con Martina Echave (Maria Luisa Ponte), antigua amante suya, que le odiaba profundamente por no haberse casado con ella al enviudar. Las jóvenes, por los manejos de Martina, caen casi en la ruina, teniendo que refugiarse en casa de una tía. Sólo José Antonio (Francisco Rabal), capataz de una de sus antiguas fincas, se mantiene fiel a ellas. Siempre ha estado enamorado de Esperanza, pero nunca se lo ha dicho, pues ella mantiene, en contra de la voluntad de su padre, relaciones con Alberto (Arturo Fernández), hijo de Martina, que lo que persigue es mantener el negocio común en manos de su familia. Las relaciones entre Esperanza y Alberto son tormentosas. Una de las veces en que salen acompañados de María Jesús, Alberto provoca un accidente de automóvil, que pone en peligro la vida de la hermana. Desde ese día Esperanza no quiere volver a verle. A partir de ese momento Alberto y José Antonio se enfrentan abiertamente. Y es durante la Romería del Rocío, a la que Esperanza acude en cumplimiento de una promesa, donde queda bien claro el proceder de los dos hombres, que llegan a pelear en una lucha despiadada. Alberto se arrepiente. Pero ya es demasiado tarde, pues Esperanza ha descubierto en José Antonio el verdadero amor.

    Comentario

    Un melodrama folclórico que adapta la novela “La virgen del Rocío ya entró en Triana”, de Alejandro Pérez Lujín, que dirigió Rafael Gil con su habitual habilidad y solvencia, apoyándose en un excelente reparto, con Carmen Sevilla a la cabeza, bien secundada por Arturo Fernández y Francisco Rabal.