BUENOS DÍAS, TRISTEZA (1958)

    Titulo original: Bonjour tristesse
    Año: 1958
    País: EE.UU.
    Duración: 94 min.
    Dirección: Otto Preminger
    Guión: Arthur Laurents, basado en la novela homónima de Françoise Sagan.
    Música: Georges Auric. Tema musical: “Bonjour tristesse”, interpretado por Juliette Greco.

    Intérpretes

    Deborah Kerr, David Niven, Jean Seberg, Mylène Demongeot, Geoffrey Horne, Juliette Gréco, Walter Chiari, Martita Hunt, Roland Culver, Jean Kent, David Oxley, Elga Andersen, Jeremy Burnham, Eveline Eyfel, Tutte Lemkow y Maryse Martin.

    Sinopsis

    Una independiente joven de 17 años, Cécile (Jean Seberg), recuerda en París su pasado verano en la Costa Azul. La Riviera francesa es el lugar idóneo para vivir alocadamente, por eso Raymond (David Niven) su padre viudo y ella deciden pasar el verano en la zona. Raymond es un hombre de unos cuarenta años, encantador, superficial, y de gran carisma entre el público femenino; y trata a su hija Cecilia como una colega, no existiendo entre ellos ningún tipo de barrera generacional. En el veraneo, que está disfrutando en un hermoso pueblo de la Riviera francesa, les acompaña Elsa Mackenbourg (Mylene Demongeot), una amiga de Raymond. Pero cuando aparece Anne Larsen (Deborah Kerr), que había sido la mejor amiga de la madre de Cecilia, esta situación de amoralidad y total indiferencia a las convenciones sociales, se transforma. Anne pretende encadenar al hombre voluble y librar de una segura depravación a la joven adolescente. Ante esta amenaza que puede llegar a trastornar todos sus planes para las vacaciones, Cecilia, haciendo gala de un maquiavelismo poco común para su edad, provoca situaciones que desembocan en la ruptura y la catástrofe. Anne muere en un accidente de automóvil causado indirectamente por Cécile debido a su frívolo concepto de la vida y de los sentimientos. A partir de esta época, un nuevo rostro, hasta entonces desconocido para Cecilia, le perseguirá donde quiera que vaya, el de la tristeza.

    Comentario

    Adaptación de una célebre obra de Françoise Sagan en torno a un hombre viudo, de intensa y complicada vida sentimental, que anuncia su deseo de casarse nuevamente sin contar con los sentimientos de su hija, que hará lo imposible para impedirlo. Preminger, que rueda el filme en la Costa Azul y en los estudios británicos de Shepperton, vuelve a trabajar con Jean Seberg, a la que había descubierto en Santa Juana, y que aquí protagoniza su segundo filme, aunque la popularidad no le llegaría hasta dos años después, cuando rueda, también en Francia “Al final de la escapada”.