ÁGORA

    9
    Titulo original: Ágora
    Año: 2009
    País: España - Malta
    Duración: 126 min.
    Dirección: Alejandro Amenábar
    Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil
    Música: Dario Marianelli

    Intérpretes

    Rachel Weisz, Max Minghella, Oscar Isaac, Ashraf Barhom, Michael Lonsdale, Rupert Evans, Richard Durden, Sami Samir, Manuel Cauchi, Homayoun Ershadi, Oshri Cohen, Harry Borg, Charles Thake, Yousef “Joe” Sweid, Andre Agius, Paul Barnes, Christopher Dingli, Clint Dyer, Wesley Ellul, Angele Galea, Jordan Kiziuk, Ray Mangion, Samuel Montague, Alan Paris, Christopher Raikes, Amber Rose Revah, Charles Sammut, Nikovich Sammut y Juan Serrano.

    Premios

    Seleccionada, fuera de concurso, para la Sección Ofical del Festival Internacional de Cine de Cannes. Goya al Mejor Guión Original, a la Mejor Dirección de Producción, a la Mejor Fotografía, a la Mejor Dirección Artistica, al Mejor Diseño de Vestuario, al Mejor Maquillaje y Peluquería y a los Mejores Efectos Especisles. Nominada al Goya a la Mejor Actriz Protagonista (Rachel Weisz), al Mejor Montaje y a la Mejor Música Original, al Mejor Sonido.

    Sinopsis

    Siglo IV. Egipto bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hipatia lucha por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo, investigando el universo y la rotación de los planetas, con la ayuda de sus discípulos. Entre ellos, los dos hombres que se disputan su corazón: Orestes (Oscar Isaac) y el joven esclavo Davos (Max Minghella), que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos. Hipatia es la hija de Teón (Michael Lonsdale), último director de la Biblioteca de Alejandría, la mayor del mundo antiguo y donde se conserva todo el conocimiento de la humanidad. Además de astrónoma, Hipatia es matemática y filósofa, conocimientos que imparte en sus clases magistrales en la biblioteca. Es un símbolo de tolerancia y de la búsqueda del conocimiento, tan decidida en ello que decide no entregarse a ningún hombre. Alejandría está bado dominación romana y la religión oficial es la de los dioses paganos, pero los cristianos son un grupo cada vez más numeroso, entre los que se encuentra el esclavo Davos, que organizan fracuentes revueltas, con la figura del obispo Cirilo (Sammy Samir) como un líder mucho más que religioso. Las intrigas políticas por el poder son cada vez más fuertes cuando una nueva revuelta cristiana obliga a las autoridades a refugiarse dentro de los muros de la biblioteca. De Roma llega la orden de dejar en libertad a los cristianos y a su culto, por lo que estos se crecen, emprendiéndola contra paganos y judíos, otra minoría importante. Pronto las turbas cristianas saquearán y destruirán la biblioteca.

    Comentario

    La obsesión de la intensa Hipatia de Alejandría por buscar la razón de las cosas renunciando a casi todo tuvo la elipse como recompensa. Poca cosa, dirán algunos, a cambio de toda una vida. Pero el caso es que ella consiguió su objetivo: avanzar, llegar un poco más allá. La elipse (“los de letras” lo sabremos ahora mejor que nunca) es sinónimo de parábola (también de alegoría, de narración imaginada y didáctica) y hasta parece ser que encierra el concepto de excentricidad. Buena metáfora, buscando aquí el por qué de ciertas cosas, para explicar en gran parte la trayectoria del propio Alejandro Amenábar. En poco más de una década Amenábar ha desplegado un recorrido sencillamente ejemplar. Cinco largometrajes han sido suficientes para confirmarnos su gran nivel de artista polifacético, elegante, superdotado... y curioso empedernido. Visualmente “Ágora” está llena de atractivos técnicos y estéticos, derrocha imaginación, destreza y poderío.Y conceptualmente es una aventura, una rareza, un riesgo que abruma en principio por su osadía y conforta luego por su inspiración. Una vez más, el director se deja llevar por su curiosidad, por su instinto, se tira en plancha, se la juega... y sale, más que airoso, triunfal, de esta excéntrica pirueta, si por excéntrico se entiende lo singular y lo distinto. Una escena tras otra, se suceden aquí tomas fantásticas (excepto las de jugar al Google Earth, qué manía...) unidas a soberbios movimientos de cámara, diálogos magníficos, geniales metáforas...y una extraordinaria dirección de actores que hace perfecto –empezando por la espléndida Rachel Weisz- el trabajo de todos ellos. Se nota que hay simpatía, conexión y hasta algo de hechizo colectivo en un proyecto, un órdago, tan atrevido y felizmente tan logrado.