12 (2007)

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    Titulo original: 12 Razgnevannyh Muzhchin
    Año: 2007
    País: Rusia
    Duración: 159 min.
    Dirección: Nikita Mikhalkov
    Guión: Nikita Mikhalkov y Vladimir Moiseyenko
    Música: Eduard Artemyev

    Intérpretes

    Sergei Makovetsky, Sergei Garmash, Aleksei Petrenko, Yuri Stoyanov, Sergei Gazarov, Nikita Mikhalkov, Mikhail Yefremov, Valentin Gaft, Aleksei Gorbunov, Sergei Artsybashev, Viktor Verzhbitsky, Roman Madyanov, Aleksandr Adabashyan y Apti Magamaev.

    Premios

    Nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa. Seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Venecia

    Sinopsis

    Un chico refugiado checheno de 18 años (Apti Magamaev) es acusado de asesinar a su padrastro, un oficial del ejército ruso. La familia del chico fue asesinada y el oficial se sintió en la obligación de hacerse cargo del joven porque había sido amigo de sus padres. Luego las cosas se torcieron entre ellos. 12 miembros de un jurado son encerrados en el gimnasio de una escuela para decidir su destino. La decisión debe ser unánime pero cuando la vida de alguien está en juego, siempre hay espacio para la duda y las tensiones acaban por explotar. A todos los miembros del jurado excepto a uno (Sergei Makovetsky) la culpabilidad les parece bastante clara. Pero este hombre no está de acuerdo. Tiempo atrás conoció el infortunio en su propia piel. Fue violento, ladrón y otras cosas de las que prefiere olvidarse. La suerte le sonrío y pudo enderezar su vida. El resto del jurado es muy diferente: un judío que sobrevivió al holocausto, un médico, un taxista (Sergei Garmash)…

    Comentario

    El dolor que Nikita Mikhalkov siente por la desaparición del mundo que le vio nacer se le escapa aquí por todos los poros. No lo puede disimular. “Moscú no parece Moscú”, dice uno. Y sólo desde esa perspectiva puede responder este personalísimo “remake” de la estupenda “Doce hombres sin piedad” que rodó Lumet hace cincuenta años. Si la cuestión central sigue siendo la tarea de un jurado, -la condena o absolución de un presunto asesino-, a partir de igual meollo, el director de “Ojos negros” reinventa circunstancias que cambian, si no radicalmente, sí de forma sustancial la mirada sobre un mismo delito. Los argumentos exculpatorios -o condenatorios- son aquí otros, exactamente los que maneja su entorno, es decir: la sociedad rusa de aquí y ahora; argumentos que Mikhalkov expone y no hace suyos. El se limita a darles foco y (con la peor de las intenciones) proyectar la realidad de la Rusia actual. En el lado positivo de la balanza “12” puede presumir de buenos diálogos, personajes –aunque algo tópicos- bien definidos (el hombre rico, el taxista, el viejo judío, el actor...cada cual en su sitio) y grandes actores: potentes, rigurosos. Al principio de la película ninguno de los doce hombres tiene dudas, sólo prisa por salir corriendo. Descrito, pues, el clima de un plumazo. Y descrito bien pronto el escenario: el presunto asesino es un chaval checheno. Durante dos horas y media largas desfilan, en extenso catálogo, los pecados de la nueva Rusia: codicia, envidia, xenofobia... y la inoperancia, sobre todos ellos. Pero, eso sí, sin renunciar al humor (desde el ridículo productor que estudió en Harvard, por ejemplo, al campesino que se echa gotas en la nariz, las orejas y hasta los ojos...) En el lado negativo hay que reprochar a Mikhalkov su escasa ambición como realizador; y además, su egocentrismo (por otra parte, en él nada nuevo) y un punto de prepotencia, de didactismo gratuito, que le lleva a explicar lo evidente, a simplificar al espectador, vamos. Resumiendo: “12” funciona como homenaje y crónica social; pero falta creación artística y sobra discurso.