La decisión de ABC de suspender «Jimmy Kimmel Live!», el night show televisivo de Jimmy Fallon hasta nuevo aviso por presiones de Donald Trump ha causado un malestar inabarcable en Hollywood. Los comentarios de Kimmel sobre Tyler Robinson (el sospechoso de asesinar al portavoz de MAGA Charlie Kirk) provocaron que la cadena, propiedad de Disney, decidiera cancelar fulminantemente la emisión del programa, en el marco de un intento progresivo por silenciar voces críticas contra el gobierno de Donald Trump. Lo que está en juego es la libertad de expresión y la salud democrática de EEUU, de forma que lo de Kimmel ha encendido la mecha de las protestas contra ABC y, consecuentemente, Disney.

Disney es el conglomerado que posee ABC, junto a otras empresas como Fox, Hulu, ESPN, Pixar, Marvel Studios y Lucasfilm. Concentra un poder inmenso en sus manos, pero ya hay varias figuras que por mucho que trabajen en su seno han decidido alzar la voz contra lo que le ha sucedido a Kimmel. En particular, se está llamando al boicot contra la Casa del Ratón, a base de cancelar las suscripciones a cualquiera de sus servicios.

Donald Trump celebró en su red Truth Social: «Buenas noticias para Estados Unidos: el programa de Jimmy Kimmel, que tiene problemas de audiencia, está cancelado. Felicitaciones a ABC por finalmente tener el coraje de hacer lo que había que hacer. Kimmel no tiene NINGÚN talento, y peores audiencias que incluso Colbert, si eso es posible. Eso deja a Jimmy y a Seth, dos perdedores totales, en la NBC de noticias falsas. Sus audiencias también son horribles. ¡Háganlo NBC!».

El peso de los grandes grupos de comunicación ha sido decisivo. Nexstar, que controla 28 afiliadas de ABC, anunció que no retransmitiría el programa «en el futuro inmediato». Andrew Alford, presidente de su división de radiodifusión, justificó la decisión: «Los comentarios del señor Kimmel sobre la muerte del señor Kirk son ofensivos e insensibles en un momento crítico del discurso político nacional, y no creemos que reflejen el espectro de opiniones, puntos de vista o valores de las comunidades locales en las que estamos presentes». Añadió que mantener el espacio en antena «no está en el interés público en este momento».

Las reacciones en Hollywood no se han hecho esperar. Gavin Newsom, gobernador de California, denunció en X: «Comprar y controlar plataformas mediáticas. Despedir comentaristas. Cancelar programas. No son coincidencias. Es coordinado. Y es peligroso». Jean Smart, actriz de «Hacks», escribió: «Estoy horrorizada por la cancelación de Jimmy Kimmel Live. Lo que Jimmy dijo fue libertad de expresión, no discurso de odio». Michael Keaton, en una nota manuscrita, pidió a las grandes cadenas que se plantaran: «¡ABC, NBC, CBS, levántense! ¡Levántense de una maldita vez!».

Frente a esta decisión se han levantado Pedro Pascal que es, por ejemplo, una estrella que trabaja tanto en Marvel como en Lucasfilm (con «Los 4 Fantásticos» y «The Mandalorian»), y aún así ha acudido a su Instagram a expresarse sobre lo ocurrido. “Te apoyamos. Defendamos la libertad de expresión, defiende la democracia”.

Más directa se ha mostrado otra figura de Marvel, Tatiana Maslany. La actriz de «She-Hulk»: Abogada Hulka ha publicado una imagen de sí misma como el personaje llamando a sus seguidores a “¡cancelar sus suscripciones a Disney+, Hulu y ESPN!”. Mientras que Marisa Tomei, la tía May en las películas del «Spider-Man» de Tom Holland (coproducidas por Marvel Studios), también ha dicho que hay que “darse de baja y boicotear” cualquier plataforma bajo dominio de Disney.

Jean Smart, actriz de «Hacks», escribió: «Estoy horrorizada por la cancelación de Jimmy Kimmel Live. Lo que Jimmy dijo fue LIBERTAD de expresión, no discurso de odio». Michael Keaton, en una nota manuscrita, pidió a las grandes cadenas que se plantaran: «¡ABC, NBC, CBS, levántense! ¡Levántense de una maldita vez!».

Ben Stiller fue conciso: «Esto no está bien». La actriz Wanda Sykes, que iba a ser invitada ese mismo día en el programa, grabó un video en Instagram en el que decía: «Como ya habrán oído, el programa de Jimmy Kimmel ha sido retirado indefinidamente y de forma abrupta por las quejas de la administración Trump». Y añadió: «Veamos, no terminó la guerra de Ucrania ni resolvió Gaza en su primera semana. Pero sí terminó con la libertad de expresión en su primer año. Oigan, los que recen, ahora es el momento de hacerlo. Te quiero, Jimmy».

Geraldo Rivera, quien años atrás tuvo un programa similar al de Kimmel, dijo en X: «En cuanto a Jimmy Kimmel, la censura es una mierda, pero también lo es avivar el odio. Estados Unidos está en una situación difícil en este momento. No tenemos que estar de acuerdo, pero tenemos que respetarnos».

El sindicato de guionistas WGA también ha intervenido, emitiendo un comunicado en defensa de su colega: «El derecho a expresar lo que pensamos y a discrepar entre nosotros – incluso a incomodar – está en el corazón mismo de lo que significa ser un pueblo libre. No se puede negar. Ni con violencia, ni con el abuso del poder gubernamental, ni con actos de cobardía corporativa».

Damon Lindelof, por su parte, que había trabajado durante un tiempo en el guion de una próxima película de «Star Wars», y ahora también se niega a seguir asociado a la empresa. “No puedo, en conciencia, seguir trabajando con ellos”, ha escrito en Instagram.

Kimmel había dicho ante su público: «Hemos tocado nuevos fondos el fin de semana con la pandilla MAGA, desesperados por caracterizar a este chico que asesinó a Charlie Kirk como cualquier cosa menos uno de ellos, haciendo todo lo posible para sacar rédito político de ello». Esa frase desencadenó una reacción en cadena que terminó por golpear a la cadena y a sus afiliadas. Carr llegó a advertir que las estaciones de ABC podrían enfrentarse a represalias de la FCC si continuaban emitiendo el programa.

Jimmy Kimmel, que ha presentado en cuatro ocasiones los premios Oscar (2017, 2018, 2023 y 2024) y tres veces los Emmy (2012, 2016 y 2020), se encuentra ahora en el centro de un debate nacional sobre los límites de la libertad de expresión, la presión política sobre los medios y el papel de las grandes corporaciones de comunicación en un clima cada vez más polarizado.