Tras el anuncio de Netflix para comprar Warnedr Bros, Paramount lanza una OPA hostil por Warner para reventar la oferta de Netflix, ofreciendo 108.000 millones de dólares por el control total de la compañía
Después de que el pasado viernes, y tras meses de subasta pública, Netflix anunció un acuerdo para hacerse con los estudios de Warner Bros, y su servicio de streaming HBO Max, pagando casi 83.000 millones de dólares. La operación, a falta del visto bueno de los reguladores, parecía zanjar un asunto complicado y con innumerables aristas políticas y empresariales. Pero menos de 72 horas después, ha reaparecido Paramount, frustrada por el resultado de las negociaciones, y ha lanzado una OPA hostil de 108.000 millones de dólares para quedarse toda la empresa.
La relevancia de la operación va muchísimo más allá de la industria del entretenimiento, el futuro del streaming o de las salas de cine. Paramount está controlada por David Ellison, hijo del fundador de Oracle, Larry Ellison, uno de los hombres más ricos del planeta y amigo personal, y aliado, de Donald Trump. Ellison es el fundador de Skydance, una productora que en julio compró Paramount por 8.000 millones de dólares, haciéndose con el control de la cadena CBS, además de canales históricos como MTV, Nickelodeon, Comedy Central.
Hay que recordar que en Estados Unidos existen cinco grandes cadenas informativas de televisión por cable: Fox News, CNN, CBS, ABC y NBC. Hasta ahora, la Fox, propiedad de Rupert Murdoch y conservadora, era la única abiertamente pro Trump. La llegada de los Ellison a Paramount, y por tanto a CBS, ha implicado importantes cambios, incluyendo la unión con The Free Press, un medio online joven, y su propietaria, una ex periodista de The New York Times. O la inclusión de un conocido republicano como defender del espectador. La operación de Warner tiene ahora una derivada importantísima: el control de la CNN.
La oferta de Netflix no afectaba a CNN, la cadena más grande de noticias 24 horas, porque el acuerdo era por los estudios y por el streaming, pero Warner Bros se escindía en dos empresas y la que opera la CNN o TNN seguía por su cuenta, al menos temporalmente. Pero ahora todo el país está pendiente de la operación política, en medio de una campaña sin precedentes el Ejecutivo a los medios de comunicación. Con maniobras para que cancelen programas que consideran hostiles, denuncias por decenas de miles de millones de dólares a los periódicos o acuerdos con las televisiones para que paguen decenas de millones a Trump por pleitos que en el pasado no hubieran tenido el mínimo recorrido. Ahora, sin embargo, la Casa Blanca amenaza sin rubor con usar a los reguladores para quitar licencias a las cadenas, o para vetar operaciones empresariales y fusiones de miles de millones de dólares.
Paramount se había quejado de que si Netflix se salía con la suya «no habría más competencia en Hollywood». Pocas horas después, el Ellison, yerno de Donald Trump, al mismo tiempo que negocia el acuerdo de paz de Gaza o de Ucrania, opera con los fondos soberanos y fondos privados de Qatar o Emiratos Ärabes, se ha sentado en la mesa. La oferta de Paramount, íntegramente en efectivo, y no sólo por los estudios, sino también streaming y cable, llega a los 30 dólares por acción (2.25 dólares más que la de su rival), lo que, según Ellison, «proporciona a los accionistas 18.000 millones de dólares más en efectivo que la propuesta de Netflix». Pero Warner también tendría que pagar cerca de 3.000 millones a Netflix si rompiera el acuerdo.
Con Paramount diciendo a los accionistas que los reguladores no iban a permitir la operación y seguramente forzaran cláusulas antimonopolio demasiado onerosas y Netflix afirmando que Paramount no dispone del capital necesario y que para completar la operación tiene que ponerse en manos de manos extranjeras, comprometiendo la seguridad nacional de EE.UU. En los documentos presentados, Paramount explica que la familia Ellison, junto con la firma de capital privado RedBird, respalda la operación con 40.700 millones de dólares en capital. La oferta también incluye financiación de Affinity Partners, dirigida por Jared Kushner, yerno del presidente Trump. Y otra parte llega de los fondos soberanos de inversión saudí y catarí, y de L’imad Holding Co., propiedad del gobierno de Abu Dabi.











