Hartas de su condición de princesas, de ser perfectas, bellas, alegres y bondadosas, las princesas Disney cobran vida en “No me toques el cuento”, una comedia musical gamberra y reivindicativa. Esta obra musical nos muestra una versión realista de Blancanieves, Cenicienta, Bella y Aurora tras sus finales felices, quejándose, riendo y llorando sobre lo que no se contó en sus cuentos clásicos, liberándolas de sus roles ideales para mostrar su lado más humano. Porque, ¿qué supuso para ellas su propio cuento de hadas? ¿Qué ha sido de ellas? ¿Soñaron con ser princesas? ¿Qué pasó después de pasar la última página del cuento? ¿Realmente fueron felices?
Un espectáculo que tras su paso por el Poliorama de Barcelona (hasta el 20 de junio), donde confirma su enorme éxito, por edl Principe Pío de Madrid (desde el 18 de abril) y por el Pavón de Madrid, desde el próximo 2 de mayo, gira por diferentes capitales españolas. Humor, empoderamiento y rebeldía, escrito y dirigido por Olivia Lara, y protagonizado por Masi Rodríguez, Carmen Calle, Isabel Morán y Olivia Lara, que rompe la cuarta pared, interactuando con el público.
Lo que sucede “después del felices para siempre” es el motor de una trama tan desternillante como necesaria. A través de monólogos, canciones y confesiones llenas de verdad, las protagonistas desnudan sus emociones, frustraciones y traumas. La comedia sirve como canal para hablar del machismo, la presión estética, la dependencia emocional y la búsqueda de la identidad, convirtiendo el escenario en un espacio de catarsis colectiva donde cada risa es también una reflexión. Uno de los elementos más potentes de No me toques el cuento es su capacidad para conectar con el público de forma directa. Las princesas hablan al espectador, lo interpelan, lo hacen cómplice de sus confesiones y lo invitan a mirar más allá del vestido y la corona. La ruptura de la cuarta pared genera una experiencia teatral cercana, íntima y profundamente liberadora, donde la ficción se mezcla con las realidades de muchas mujeres.
Con su estilo provocador y su tono desenfadado, esta comedia musical se ha convertido en una obra imprescindible dentro del nuevo teatro feminista. Olivia Lara consigue que el humor, la música y la crítica social se entrelacen sin caer en tópicos, ofreciendo un mensaje claro: las princesas también tienen derecho a estar hartas, a equivocarse y a reescribir su propio cuento. Porque ser mujer no debería implicar vivir bajo un guion preestablecido. Y mucho menos, uno escrito por otros.












