Scarlett Johansson y Disney han sellado sus diferencias extrajudicialmente, tras la demanda que la actriz contra el estudio por el perjuicio económico que consideraba sufrió al estrenarse «Viuda Negra» en salas y en su plataforma digital simultáneamente. La prensa industria calcula que la estrella percibirá con este acuerdo unos 40 millones de dólares como compensación por los beneficios de taquilla que contractualmente le correspondían.

«Estoy muy contenta con que hayamos resuelto nuestras diferencias. Me enorgullezco increíblemente del trabajo llevado a cabo en estos años y he disfrutado mucho con la labor creativa desarrollada con el equipo. Espero que nuestra colaboración continúe por mucho tiempo», ha dicho Johansson en un comunicado. El estudio también enterró el hacha de guerra y se mostró dispuesto a prolongar su colaboración con la ganadora del Oscar, que incluye el film basado en la atracción de los parques Disney «Tower of Terror».

Así ambas partes superan el conflicto que surgió a finales de julio, luego de que «Viuda Negra» sufriera una dramática caída de ingresos en taquilla por lo que los propietarios de salas consideraron competencia desleal de la plataforma Disney + y la subsiguientre proliferación de copias piratas en la red. Por contrato, a Scarlett Johansson le iba a corresponder la parte más sustanciosa de su salario por el tanto por ciento de los ingresos en cines, y estos han sido hasta el momento de 378,7 millones, bastante menos de lo que se esperaba. La pandemia, el lanzamiento combinado y la piratería (con no menos de 20 millones de descargas en todo el mundo) golpearon duramente a la película, pero al menos su protagonista no saldrá mal parada.

La decisión de Johansson de demandar al estudio más poderoso de Hollywood fue considerada valiente en su momento. Disney intentó buscar una mediación en agosto, pero los abogados de la estrella se negaron en redondo, y finalmente ha sido al final de septiembre cuando la empresa propuso a los letrados un acuerdo extrajudicial, ante el doble riesgo de perder a la actriz para siempre y de obtener una sentencia en su contra, ya que cuando redactó el contrato con ella la pandemia parecía un argumento de ciencia ficción catastrófica y ni se le pasaba por la cabeza estrenar un film a la vez en línea y salas. Luego, llegó el COVID y tanto la compañía del ratón Mickey como Warner Bros. y otras optaron por ir a casa de los espectadores a través de las plataformas.