Ha muerto el legendario cineasta húngaro Béla Tarr, según ha anunciado su familia. Tarr se había retirado de la dirección hace más de 15 años, aunque su nombre había asaltado esporádicamente la actualidad gracias a ser el productor ejecutivo de «Lamb» (obra de Valdimar Jóhansson que ganó el premio a Mejor película en Sitges en 2021) y sobre todo por su vinculación con el escritor László Krasznahorkai, que fue galardonado con el último Nobel de Literatura, tras varios años en los que había coescrito guiones con Tarr y sus novelas servían de inspiración para varias películas del cineasta fallecido.

Nacido en 1955 en Pécs (Hungría), Tarr ha sido considerado el gran maestro del llamado slow cinema: una vertiente del cine de autor europeo caracterizada por sus ritmos pausados y su profundidad filosófica con películas en blanco y nero, lentas para tiempos acelerados: «El slow cinema te obliga a reflexionar sobre el entretenimiento», decía

Tarr había tenido algún papel como actor antes de ponerse a estudiar dirección a finales de los años 70, aunque su gran pasión siempre fue la filosofía. Cuando debutó como director ya estaba casado con Ágnes Hranitzky, otra cineasta húngara con quien llegaría a compartir la firma de sus películas. Su primer film fue «Nido familiar», rodado en 1979 con poco más de 20 años, y al año siguiente estrenó «El intruso». Junto a «Gente prefabricada» (1981), se trata de los años donde Tarr mostró un mayor interés por alternar el cine y el documental.

En 1984 firmó para la televisión húngara una adaptación del «Macbeth» de William Shakespeare, y ya había quien le quería comparar con Andréi Tarkovsky una vez que se hizo popular, cuatro años después, con «La condena». Fue entonces cuando decidió asociarse con Krasznahorkai de cara a adaptar su novela más exitosa, «Tango satánico». Ambos prepararon meticulosamente la película resultante, «Sátántango», de forma que durara siete horas y no pudiera estrenarse hasta 1994. Esta exigente historia dedicada a los avatares de una granja socialista en la Hungría post-comunista dio a conocer internacionalmente el apellido de Tarr.

Aún así, el cineasta húngaro se tomó su tiempo hasta el siguiente proyecto, que codirigió con Hranitzky para adaptar otra novela de Krasznahorkai, «Melancolía de la resistencia». Al igual que sucedió con «Sátántango», la adaptación fue coescrita con el mismo Krasznahorkai recibiendo por título «Armonías de Werckmeister», y siendo otro film universalmente aclamado en el año 2000.

Llegado 2007 Tarr quiso adaptar a Georges Simenon pero conservando a Krasznahorkai de coguionista, y así nació «El hombre de Londres», codirigida nuevamente por Hranitzsky y con Tilda Swinton en el reparto.

Su última película, con Hranitzsky codirigiendo, Tarr y Krasznahorkai coescribiendo el guion, fue «El caballo de Tori» una célebre anécdota de la vida de Friedrich Nietzsche. «El caballo de Tori» fue una cumbre para el cine de Tarr, y desde entonces el venerable director se mantuvo en segundo plano.