El director de cine canadiense Norman Jewison murió el pasado sábado 20 de ebero a los 97 años de edad en su residencia de Los Angeles. El autor de «Hechizo de luna», «En el calor de la noche», «Jesuscristo Superstar» o el musical «El Violinista en el tejado» fue uno de los directores más taquilleros de Hollywood, y sus películas ganaron múltiples premios de la Academia por las que Jewison recibió un Oscar a la trayectoria en 1999. Además, «En el calor de la noche», protagonizada por Sidney Poitier y Rod Steiger, ganó el Oscar a la mejor película en 1967.

Otra de sus cintas más icónicas, «Hechizo de luna», se convirtió en una de las comedias románticas más populares de Hollywood. Asimismo, «El rey del juego», «El caso de Thomas Crown» y «Agnes de Dios», fueron otras de sus películas importantes. Entre sus más de 20 películas, en las que encontramos filmes de denuncia, comedias, dramas y musicales, el director pergeñó algunos clásicos incontestables.

Jewison nació en 1926 en Toronto, Canadá, en el seno de una familia protestante de ascendencia inglesa de clase media y durante su infancia ya mostró aptitudes para la actuación teatral. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Marina Real Canadiense. Una vez finalizado el conflicto, durante los años 50, viajó por el sur de EE.UU., donde se encontró con el racismo y la segregación, una experiencia que le marcó profundamente y que acabaría hilando temáticamente algunas de sus mejores películas.

Entre ellas, destaca «En el calor de la noche», filme ambientando en una pequeña población de Misisippi en donde Sidney Poitier interpretaba a un inspector de la policía de Filadelfia negro que debe colaborar con el racista jefe de policía local, interpretado por Rod Steiger, para resolver un asesinato. El filme, una intensa mezcla de drama e intriga policiaca con dos geniales interpretaciones de sus protagonistas, consiguió cinco premios Oscar: mejor película, actor de reparto (Steiger), guion adaptado, sonido y montaje.

Antes de «En el calor de la noche», Jewison se había curtido en la pequeña pantalla, trabajando en la canadiense CBC Televisión desde sus inicios en 1952, ejerciendo de asistente de dirección. Durante siete años escribió, dirigió y produjo una amplia variedad de musicales, programas de comedia y variedades, dramas y especiales. De ahí pasó a la NBC neoyorquina, donde acabaría trabajando con estrellas como Harry Belafonte o Judy Garland.

Debutó en la gran pantalla con «Soltero en apuros» (1962), una comedia protagonizada por Tony Curtis, a la que siguieron otros dos trabajos alimenticios protagonizados por Doris Day: «Su pequeña aventura» (1963), con James Garner, y «No me mandes flores» (1964), con Rock Hudson. Con «El rey del juego» (1965), de la mano de Steve McQueen, Jewison se lanzó por primera vez al drama, abordando el mundo del póker, y en «¡Qué vienen los rusos!» (1966) realizaría una poderosa sátira sobre la Guerra Fría que enfadaría a algunos sectores de la derecha estadounidense.

Tras el triunfo de «En el calor de la noche» en los Óscar, la carrera de Jewison entró en una nueva dimensión en la industria. Encadenaría a partir de entonces, durante los 70, la producción de algunas de sus mejores películas: «El caso de Thomas Crown» (1968), una trepidante heist movie de nuevo con McQueen -John McTiernan realizaría un remake en los 90 con Pierce Brosnan como protagonista-; el musical «El violinista en el tejado» (1971), con la que ganó tres premios Óscar y que realizó en Londres tras marcharse de EE.UU. desencantado con la situación política, con la guerra de Vietman y el asesinato de líderes como J.F.K. o Martin Luther King, y el musical «Jesucristo Superstar» (1973), adaptación de la exitosa obra musical de Broadway de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice que relata la historia de Jesús de Nazaret por medio de canciones de rock.

Le seguirían interesantes filmes como la ciencia ficción de «Rollerball» (1975), con James Caan, el drama sobre el trabajo ambientado en los años 30 y protagonizado por Sylvester Stallone «F.I.S.T.: Símbolo de fuerza» (1978) o el drama judicial protagonizado por Al Pacino «Justicia para todos» (1979).

Jewison seguiría trabajando intensamente durante los 80, ya instalado en su rancho de Ontario (Canadá), que sería el centro de operaciones des su productora Yorktown. En 1987 estrenaría una de las comedias románticas más célebres de la historia del cine, «Hechizo de luna», un exitazo de taquilla que recibió tras premios de la Academia, incluido el de mejor actriz para Cher.

El director tampoco paró en los 90, aunque estrenaría trabajos menores como «Con el dinero de los demás» (1991), «Solo tú» (1994) o «Bogus» (1995). Su última gran película sería «Huracán Carter» (1999), en la que regresaba al tema de las tensiones raciales para contar la historia del boxeador Rubin «Huracán» Carter, injustamente acusado de un triple asesinato ocurrido en un bar de Nueva Jersey -como narraba Bob Dylan en una de sus famosas canciones-. Denzel Washintong recibiría una nominación al Oscar por su trabajo en el filme.

Jewison, a lo largo de su carrera, recibió cuatro nominaciones al Oscar al mejor director, fue condecorado como Oficial de la Orden de Canadá y el prestigioso premio Irving Thalberg de la Academia de Hollywood. «Lo único que realmente lamento de haber ganado este premio es que no es como el Nobel o el Pulitzer. No incluye dinero», bromeó en su discurso de agradecimiento.