La única hija de Alfred Hitchcock, Patricia, que trabajó como actriz, ha fallecido a los 93 años en Thousand Oaks (California) este pasado 9 de agosto. Patricia, hija de Alfred Hitchcock y de la guionista y montadora Alma Reville siempre se quejó de que su padre no creyera en el nepotismo, pero será sobre todo recordada por sus trabajos con su progenitor, como en «Extraños en un tren» o «Psicosis».

Hitchcock nació en 1928 en Londres, cuando su padre ya era un reputado cineasta y su madre había pasado de montadora a mano derecha del realizador. Creció en Los Ángeles, adonde la familia se mudó en 1939 y allí Patricia decidió convertirse en actriz, por lo que aún adolescente ya comenzó a trabajar en obras de teatro. Debutó en Broadway con la obra Violet, antes de que su padre decidiera que tenía que estudiar en Londres. De vuelta a EE.UU., empezó en televisión en 1949 con el telefilme «The Case of Thomas Pyke». Su primer personaje en el cine llegó al año siguiente en una película de su padre, «Pánico en la escena». Pero a Patricia Hitchcock se le recordará sobre todo por su personaje de Barbara Morton, una chica divertida, dicharachera y con gafas, en «Extraños en un tren» (1951).

Acreditada como Pat Hitchcock, apareció en 10 episodios de la serie de televisión de su padre (ella misma decía que la llamaban cada vez que necesitaban “una criada con acento inglés”), y en otras series como «Suspense», «My Little Margie», «Matinee Theatre» o «Viviendo con Riley». En 1956 encarnó a una cortesana en «Los diez mandamientos», de Cecil B. DeMille. Todos esos trabajos los fue realizando tras casarse con Joseph O’Connell —a quien había conocido en un crucero junto a sus padres en Italia en 1950— en 1952 y ser madre de tres hijas, lo que la impulsó en 1960 a renunciar a la interpretación y dedicarse a cuidar de ellas. Su último personaje de ese periodo fue el de la compañera de oficina de Marion (Janet Leigh), la que le ofrece compartir tranquilizantes, en «Psicosis» (1960).

No sería hasta 1975, ya con sushija crecidas, cuando retomó su trabajo interpretativo en dos telefilmes, «Ladies of the Corridor» (1975) y «Seis personajes en busca de autor» (1976), adaptación de la obra de Pirandello trasladada al mundo de la televisión, y en la película «Skateboard» (1978). En 2003 coescribió junto a Laurent Bouzereau la biografía de su madre Alma Reville: «The Woman Behind the Man», en la que vindicaba a su madre y subrayaba su influencia en las decisiones y en el trabajo de Alfred Hitchcock.