El actor Espiga de Honor de la 63 Seminci, protagoniza la apertura del Festival

A la cuarta va la vencida. Al menos para Matt Dillon, que tras tres películas en el Festival Internacional de Cine de Valladolid («Target», en 1994; «Grace of My Heart», en 1996; y «Once In A Lifetime: The Extraordinary Story Of the New York Cosmos», en 2006) visita Valladolid en 2018, edición en la que protagoniza con Nick Nolte el filme de clausura, «Head Full of Honey», para recibir su Espiga de Honor por toda una trayectoria.

«Si hay un actor representativo del cine independiente norteamericano, ese es él, que tuvo la suerte de trabajar en los inicios de su carrera con Francis Ford Coppola», ha comentado Javier Angulo en la presentación del actor antes de que se enfrente a la alfombra verde y reciba el reconocimiento durante la Gala de Inauguración de la 63 Seminci.

Matt Dillon no se ha dejado casi nada. Además de una extensísima carrera como actor, ha ejercido de realizador en algunos cortometrajes, en un episodio de una serie de televisión («Oz», 1999), en su, hasta ahora, primer largometraje («Tras La ciudad de los fantasmas» –»City of Ghost»-, 2002) y en el documental «El gran Fellove», en el que trabaja en la actualidad. Además, en su largo de ficción también fue coguionista y en su proyecto actual ejerce como productor.

«He disfrutado de ser director de lo poco que he hecho hasta ahora. He tenido la suerte de coincidir con gente muy creativa en esos proyectos. Además, en mi vida he trabajado con gente muy buena y eso me ha ayudado en mi experiencia detrás de las cámaras», ha asegurado. Sus parabienes, sin embargo, han sido para su «City of Ghost»: «La primera película siempre tiene una carga especial en la vida de uno, porque solo hay una posible primera película. En aquella experiencia tuve la suerte de trabajar con actores extraordinarios. Nadie del equipo me decepcionó».

Ejemplo de la Generación X, miembro de la Brat Pack, ídolo adolescente o actor fetiche del cine independiente, en su trayectoria ha tenido ocasión de comprobar cómo han evolucionado las sucesivas generaciones de jóvenes. «Me encanta hablar de Generación X o de millennials, pero en realidad son fronteras artificiales. Lo que sí creo es que hay una hipersensibilidad en la gente joven. No puedes decir nada sin ofender a alguien. Creo que los jóvenes tienen miedo a decir cosas para no ofender, y ahí hay una forma de autocensura. La gente es más culta y está más informada, pero tienen menos experiencia en el mundo».

Su trabajo con Lars Von Trier, presentado en Cannes («La casa de Jack»), no es su único estreno este año. En la clausura de la 63 Seminci, el remake de «Head Full of Honey» se proyectará en estreno mundial. Dirigida por Til Schweiger, al igual que la versión alemana de 2014, en esta versión Matt Dillon interpreta al hijo de un paciente de alzheimer (Nick Nolte).

Según el actor, no habrá demasiadas sorpresas: «Es una película muy personal de Til, y tenía muy claro que no quería cambiar nada. Cuando terminamos, él comentó que había quedado muy contento con el resultado. Cuando afirmó que no quería cambiar nada, yo creo que se refería a que no quería cambiar la integridad de la película. Luego, durante el rodaje, surgieron cosas y sí hay algún cambio respecto a la original, pero sin traicionar esa integridad». Aunque para el director la temática de la cinta es una cuestión sensible ya que su propia madre padeció la enfermedad antes de morir, «hay muchas risas», ha asegurado Dillon.

El actor no ha rehuido cuestiones como el actual mandato de Donald Trump. «Hay un vacío de liderazgo», ha afirmado. «Vengo de hacer el papel de un asesino con Lars Von Trier. Hay una escena que no me gusta, en la que sostengo un arma, y luego el personaje sostiene un monólogo consigo mismo al respecto. En la sociedad ocurre algo así: hay críticas a la posesión de armas, a la vez que se dan matanzas en institutos».