“Declaración de amor (para siempre)” es un maravilloso juguete teatral, con un texto delicioso escrito por la dramaturga holandesa Magne Van den Berg, estrenado en Tilbug en 2018, en respuesta a aquella polémica obra titulada “Insultos al público”, que Peter Handke llevó a las tablas en 1966 y se convirtió en un clásico. En esos años se puso de moda una corriente pretendidamente vanguardista, que se fundamentaba en escribir contra el público, y que hizo muchísimo daño al teatro.

Otra cosa es esta delicada, suave y divertida pieza de Magne Van den Berg, poética y algo pirandeniana, que ha cerrado la temporada del madrileño Teatro de La Abadía con muy pocos ensayos. Pero el espectáculo resulta entrañable y reflexivo, en todo caso muy distinto a lo habitual, dirigido por Laura Ortega, e interpretado por Miriam Montilla, Inma Nieto, Fernando Soto y Paco Ochoa. Laura Ortega hace que participe permanentemente el público en una extraordinaria fiesta teatral.

“Lo que nos mueve es un deseo de belleza compartida”, afirma un personaje. Y reflexionarán sobre la importancia del público para los profesionales del teatro. “Que sin ustedes tendríamos una vida distinta, que sin ustedes no somos nada, que sin ustedes no sobrevivimos, que sin ustedes estamos muertos”. Hay incluso un guiño de amor hacia los críticos de teatro: “Gracias por darse cuenta de que un crítico también es una persona con su estado de ánimo y sus prejuicios”. Y más agradecimientos: “No entraron en un mundo virtual, vinieron a ver un juego, teatro”.

La directora ha impregnado de dinamismo la puesta en escena y hace que los actores vayan y vengan continuamente por la platea, que cambien a los espectadores de sitio, y que cada uno interprete un fragmento de alguno de sus últimos trabajos teatrales (algo que no viene reseñado en el texto de Magne Van den Berg). Fernando Soto, por ejemplo, recupera al portero de la obra “María Luisa”, de Juan Mayorga, que interpretó hace dos años en este mismo teatro. Y también hay algún momento de crítica hacia el público. Por ejemplo, con las molestísimas toses: “Ustedes destruyen a base de toses nuestros momentos más hermosos, porque no quieren sentir, ustedes no quieren sentir, quieren ser entretenidos”. Pero todo resulta acogedor. “Nos mostramos el uno al otro que la vida es buena”. La vida es buena, sí, muy buena, pero dentro de un teatro. Maravillosa declaración a amor, maravillosa.