Cuatro piezas de Calderón de la Barca, Bernardo de Quirós y Agustín Moreto en torno al amor, los celos, las burlas y los enredos

La obra de Calderón de la Barca, Bernardo de Quirós y Agustín Moreto, se estrenó hace un año. Luis García-Araus firma la versión escénica de estas piezas, que están dirigidas por Héctor del Saz, Aitana Galán, Elisa Marinas y Pilar Valenciano. La función estará en escena en el Teatro Pavón de Madrid entre el 1 y el 27 de mayo.

Un entremés es, según el diccionario de Autoridades, una representación breve, jocosa y burlesca, la cual se entremete de ordinario entre una jornada y otra de la comedia, para mayor variedad, o para divertir y alegrar al auditorio. El amor hilvana estos Entremeses que ofrecen dos obras de Calderón («Los degollados» y «El toreador») dirigidas por Pilar Valenciano y Héctor del Saz, respectivamente; «El muerto, Eufrasia y Tronera» de Bernardo de Quirós a cargo de Elisa Marinas; y «El cortacaras» de Agustín Moreto por Aitana Galán.

Los textos elegidos comparten la temática amorosa como común denominador, junto a los celos, las burlas y los enredos. Vehículos para la crítica y el humor, estas piezas burlescas cuajadas de situaciones cómicas y enredos, se apoyan en caracteres o costumbres para desarrollar en muy poco tiempo una dramaturgia intensa y eficaz como pocas. La popularidad de los entremeses cervantinos nos ha llevado a olvidar la maestría con la que muchos de nuestros autores barrocos cultivaron este género breve. Este espectáculo intenta ofrecer un panorama variado del entremés con la selección de diferentes autores y obras de nuestro Siglo de Oro.
García-Araus cree que si hasta ahora son tan desconocidos es porque existen muchos y además está «el prurito cultural de que los entremeses representan algo tosco y zafio que remite a las bajas pasiones y muestra personajes ruines. Parece un teatro difícil de defender», dice. A diferencia de los conocidos entremeses cervantinos que eran en prosa, estos otros son en verso. Por lo demás, presentan similitudes en su estructura, ya que primero se plantea una situación y en segundo lugar se resuelve. Entre medias de las cuatro obras que se representan, los directores responsables de las mismas han incluido los denominados «entresijos», para los que García-Araus se inspiró en fragmentos de los entremeses del «Paloteado», «Zapatero», «Los Putos» y el «Baile de los extravagantes».

Se trata de ofrecer cuatro miradas en sus diferentes propuestas que se engarzan en la puesta en escena de José Luis Raymond, a modo de «caja mágica», y en un equipo artístico, mezcla de uno de los elencos y de la Joven Compañía.