«Misterio del Cristo de los Gascones», de Calderón de la Barca, es el espectáculo más emblemático de la extensa y rigurosa trayectoria de una Nao d’amores que, desde su fundación en el año 2001, ha transitado con gran éxito el repertorio dramático pre-Barroco español. La obra se representa en el Teatro de la comedia de Madrid entre entre el 26 y el 31 de marzo, para celebrar la Semana Santa con un elenco formado por Silvia Acosta, Sofía Alegre, Elvira Cuadrupani, Elena Rayos, David Faraco, Eva Jornet, Juan Pedro Schwartz e Isabel Zamora. La versión y dirección corre a cargo de Iñaki Rikarte.

Esta propuesta escénica que, desde su estreno en el año 2007, no ha parado de recibir premios y de girar por Europa y América, supone una profunda inmersión en nuestro teatro primitivo desde una visión absolutamente contemporánea. Se trata de una recreación libre de la ceremonia litúrgica que debía representarse en la iglesia de San Justo, en Segovia, en tiempos medievales, para la cual se talló el Cristo de los Gascones, una de las piezas más significativas del patrimonio románico español.

A través de una dramaturgia realizada a partir de textos históricos de diversa procedencia, mediante la investigación e interpretación en directo de piezas musicales que pudieron articular una ceremonia de este tipo, desarrollamos una puesta en escena que combina el trabajo actoral con el teatro de títeres, y que supone un acercamiento a los orígenes del teatro moderno.

Explica Iñaki Rikarte: «Si queremos comprender lo que pudo significar el drama medieval, para poder rescatar aquello que hoy puede tener que ver con nosotros, debemos partir de un concepto amplio de teatralidad y entender que aquellas expresiones escénicas se muestran próximas al acto ritual, en el que toman parte y con el que se identifica una colectividad. Este fue nuestro punto de partida a la hora de abordar el proceso de creación de este espectáculo hace ya más de tres lustros, y ha sido quizá el secreto de nuestro éxito: entregarnos a este sentido original y último del teatro…, y permitirnos abordar caminos que hablan de trascendencia, para una sociedad que vive de espaldas a la espiritualidad».

Y concluye Iñaki Rikarte: «Un misterio tan medieval como contemporáneo, protagonizado por un Cristo románico, que, en la estela del pensamiento trágico de Nietzsche, nos recuerda que la ley eterna de las cosas se cumple en el devenir constante y que por tanto no hay culpa ni, en consecuencia, redención. Una experiencia escénica entre el rito y el teatro, el contenido teológico y la reflexión personal».