MARÍA LUISA ELÍO

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    Autor: Ramón Herrera
    Editorial: Filmoteca de Navarra
    Páginas: 142
    Precio: 8 €

    Sinopsis

    Publicación nº 4 de la Colección Libros de Cine de la Filmoteca. Dedicado a la polifacética María Luisa Elío (Pamplona 1926 – Ciudad de México, 2009), ha sido compendiado y escrito por el periodista y divulgador pamplonés especializado en cine local, Ramón Herrera. Esta monografía revisa las actividades de María Luisa Elío vinculadas a la cinematografía, siendo el único trabajo sobre esta intelectual que se centra en esta actividad.

    Más conocida como una de las autoras más destacadas del exilio republicano español en México, Mª Luisa Elío (a la que Gabriel García Márquez dedicó «100 años de soledad») era la hija menor de Luis Elío, juez municipal de Pamplona, quien fue represaliado a las pocas horas de la sublevación militar, el 19 de julio de 1936. A partir de entonces conoce el exilio, primero en París y posteriormente en México. Su libro más conocido, «Tiempo de llorar» es la crónica sencilla y transparente de un imposible retorno, después de treinta años, a la ciudad de su infancia, que se convierte en una metáfora de los sufrimientos de toda una generación de exiliados.

    Desde muy pequeña soñaba con ser actriz, sueño que logró hacer realidad cuando con tan sólo 16 años debutó en México con la película «No matarás» (1943), a la que después seguirían «Internado para señoritas» (1943), «La guerra de los pasteles» (1944) y «El jagüey de las ruinas» (1945), siempre ligados a la empresa Cinematográfica Latinoamericana CLASA. «Eran pequeños papeles como actriz de reparto y secundaria, en alguna ocasión meros cameos, pero le ofrecieron la oportunidad de conocer a gente con puntos de vista de producción e interpretativos».

    Después, en 1945, la industria cinematográfica mexicana experimentó una importante crisis que derivó en una política proteccionista hacia autores y técnicos mexicanos, «lo que truncó la trayectoria interpretativa de María Luisa». Tras ese parón, a finales de los años 50 participó en el proyecto de teatro experimental «Poesía en Voz Alta», de la mano de grandes de las letras mexicanas como Octavio Paz y Juan José Arreola. «Se buscaba conjugar autores clásicos y modernos», explica Herrero sobre aquella iniciativa artística, en la que, por ejemplo, en un montaje se fusionaba «El buen amor» del Arcipreste de Hita y «La cena del rey Baltasar» de Calderón de la Barca, con la intención de cuestionar conceptos como escenografía, vestuario o interpretación». Elío mantuvo allí una relación constante con Premios Nobel o Cervantes, como también su nostalgia por Pamplona, que quedó plasmado en su obra «Tiempo de llorar», relato que da vida a «En el balcón vacío».

    María Luisa Elío participó activamente en el filme «En el balcón vacío», la primera película sobre el exilio y realizada por exiliados, de la que fue guionista y coprotagonista, interpretando su propio personaje, ya adulto, donde revive la traumática huida de niña, y se imagina el regreso real a su ciudad, sueño que pudo cumplir en 1970. La película se rodó durante 40 domingos, entre 1961 y 1962, y como destaca Herrera, el filme bien podría beber de la esencia de la nouvelle vague, ya que «todo el rodaje era voluntarista, se grababa en plena calle, prácticamente sin iluminación, con actores no profesionales…». Con el tiempo, «En el balcón vacío» se ha terminado por convertir en una película de culto, como recoge el libro, en el que se incluye un apartado con referencias cinéfilas del mismo.