Los actores Leonardo Sbaraglia y Eva Llorach han presentado en el Festival de Málaga «Ámame» («Almost in Love»), de Leonardo Brzezicki, una coproducción argentina, brasileña, chilena y holandesa.

Sbaraglia ha aclarado que “no es una historia autobiográfica de su director, pero le da la oportunidad de enfrentarse con su herida, transitarla y sanarla a través del arte, que en definitiva es lo que muchas veces nos salva”. La película, en un entorno gay, sigue a Santiago, un hombre roto emocionalmente, que se encuentra completamente a la deriva en su vida personal. Junto a Laila, su hija adolescente, vivirá un verano caótico entre Argentina y en Brasil, pero termina siendo un punto de inflexión en la relación y vidas de ambos. Es la historia de la emancipación de una hija de su padre, y al mismo tiempo la de un hombre que, desesperadamente, solo busca amar y ser amado.

Cuando leyó el guión a Sbaraglia le pareció extraordinario, aunque ha reconocido que no tenía nada que ver con su vida. Lo que le pareció más interesante es el poder empático que despierta la película, haciéndonos sentir que todos somos Santiago, el personaje principal a quien interpreta. El actor está acompañado en la cinta por los actores Miranda de la Serna, Eva Llorach, Iván González, Alberto Ajaka, Tuca Andrada, Rodrigo dos Santos y Beatriz Rajland.

Llorach, que ha estado presente en la rueda de prensa de presentación junto a Sbaraglia, ha confesado que el guión le fascinó cuando descubrió a los personajes tan complejos, tan perdidos y vacíos. Es difícil y doloroso, pero realmente es uno de los retos que más nos puede apasionar a los actores, ha argumentado. Para ella también supuso un plus tener que cantar e incluso aprender a tocar el piano. Por esta razón ha concebido su papel interpretando a Eloisa como un regalo. La película tiene previsto su estreno la primera semana de abril en los cines españoles.

También en competición, «Mensajes privados», un experimento cinematográfico en el que un grupo de personas van hablando directamente a cámara de historias íntimas sobre el amor, la vida, la muerte y de cómo el miedo les hizo reconvertirse. El director chileno Matías Bize gestó en pleno confinamiento durante la pandemia provocada por la COVID-19 esta película inspirada en las propias historias que varios de sus amigos actores le contaban por teléfono. “Todas son historias reales, historias de monstruos reales y auténticas, aunque se trate de una ficción”, ha asegurado.

Lo que Bize tenía claro era que no quería hablar de la pandemia como tal, sino que todos se mirasen hacia adentro y «nos dijésemos lo que realmente queríamos hablar, sobre lo que nos estaba pasando en nuestro mundo interior».

Al director le parece interesante «cómo una crisis nos puede hacer reflexionar y empujarnos a dejar constancia de quiénes somos, por si desgraciadamente dejásemos de existir. Estos propios apuntes conforman una película de la que no tenía claro cómo iba a terminar». Ha añadido que le supuso un juego que le llenó de vida.

Algunos de los relatos más impactantes es el de Verónica Intile, una actriz argentina que rodó su parto en una bañera y se lo remitió tal cual a Bize, que lo consideró como una metáfora de la vida haciéndose paso, de ese rayo de luz de eperanza. Por su parte, Vicenta Ndongo, otra de las actrices que integran el reparto, ha relatado en rueda de prensa que improvisó su propia historia personal, sentada en la cocina, donde reflexiona sobre el rol de la mujer en la familia. Por otro lado, el actor Nicolás Poblete ha insistido en que fue él quien le pidió a Bize que quería contar su historia porque ya no podía contener eso más en su cuerpo. «Necesitaba desahogarme y Bize me ayudó contar esa historia». Al respecto ha definido al cine y a la cultura como «herramientas de canalización muy necesarias para exteriorizar el dolor», y considera que esta obra le ha salvado la vida.