“En Tierra Extraña” es un musical lleno de Andalucía. Y con voz malagueña. Pero en realidad va mucho más allá: supera ampliamente la tradicional levedad de los musicales y se convierte en una extraordinaria obra teatral: emocionante y conmovedora. Narra un encuentroque jamás se produjo: el de Concha Piquer con García Lorca. Doña Concha desea que Federico le escriba la letra para una de sus canciones. Pero su intención durante la entrevista, que atravesará por momentos de tensión y descon1anza, tiene un objetivo último: advertir a García Lorca, en los albores de la Guerra Civil, de que se vaya de España. Lejos. Le habla sin rodeos: “Eres un locazas, rojo y maricón. Irán a por tí (…) Vete a México, que allí te espera Margarita Xirgu”. Lorca responde: “Yo soy español”. “En Tierra Extraña” supone un grito en forma de cante por la reconciliación de las dos Españas.

La interpretación alcanza un elevado nivel. Y Juan Carlos Rubio ha escrito un texto sólido. Eduardo Haro
Tecglen sostenía que el teatro es palabra y actor. Aquí se dan palabra, actor y voz. La cantaora Diana Navarro (Huelín, Málaga) ha tenido con esta obra un sorprendente debut en el teatro, porque además de una voz inmensa (reconocida desde hace tiempo) aporta importantes cualidades dramáticas. Sobre un escenario casi desnudo, sólo con algunas sillas, el baúl de la Piquer y un piano de pared, se desarrolla un cálido drama que sin embargo sostiene una sonrisa melancólica en el espectador bajo la hermosa atmósfera de “Tatuaje”. “La letra de esta copla es muy mariquita”, le reprende Doña Concha a Rafael de León, el promotor del encuentro con Lorca, de quien estaba enamorado. La obra se estrenó en el Español a lleno diario, ha estado de gira por España, y ahora se representa en el teatro Marquina de Madrid.

Federico llega a la cita tarde y mandón. Rápidamente aconseja a la Piquer: “En Andalucía se nos escapa el alma por la boca. Amanecer, no. Se dice amanesé”. Pero los tres recordarán momentos de su vida. Doña Concha y Lorca los días felices que cada uno pasó en Nueva York. Y Rafael de León aquella remota mañana en la que conoció a la Piquer y él llevaba un estrambótico gorro. (“-Buenos días, ¿usted es Concha Piquer? –Sí, ¿y usted es mariquita?–Sí, ¿cómo lo ha notado? –Por el gorro”). Luis Antonio de Villena cuenta que a don Jacinto Benavente se le voló el sombrero al salir del taxi antes de un estreno y exclamó: “¡Ay, la pamela!”. Sensacionales Avelino Piedad (Rafael de León) y Alejandro Vera (García Lorca). La voz de la malagueña Diana Navarro – “era hermoso y rubio como la cerveza/el pecho tatuado con un corazón”- transita imponente a través del espectáculo. “Tu voz es la armonía hecha carne”, le dicen. No hubo amanecer para Federico.

(Publicado en Andalucía Información)