«La balada del Norte», propuesta dramatúrgica condensando la novela gráfica de Alfonso Zapico, llega este 4 de marzo al Teatro Palacio Valdés de Avilés: La aventura de los más de 100 personajes (representados por ocho intérpretes) que llega hasta la Revolución asturiana del 34. La obra está escrita por Luis Alija, a partir de la novela gráfica de Alfonso Zapico. El elenco conpuesto por el colectivo Saltantes Teatro lo forman Carlos Dávila, Enrique Dueñas, Carmen Gloria García, Ernesto González, Carla Loga, Alberto Rodríguez, David Varela y Nerea Vázquez.

Madrid, 1933. Tristán Valdivia, periodista sin periódico, editor sin éxito y amante sin ilusión, abandona la capital para volver al norte. Allí le espera su padre, el marqués de Montecorvo. Son tiempos difíciles para el país, inmerso en las convulsiones de la segunda República, y el viejo aristócrata debe mantenerse a la cabeza de su feudo particular: la Compañía Minera del Noroeste. De la negrura de los valles mineros de Asturias surgen personajes luminosos, y bajo el ruido atronador de las minas de carbón se escucha el susurro de una canción antigua. Los viejos y nuevos tiempos chocan brutalmente poniendo a prueba al protagonista, pronto a la Humanidad entera.

La obra, que combina humor, música y reflexión, es en palabras de Luis Alija, “una adaptación escénica de los cuatro tomos que conforman la novela gráfica de Alfonso Zapico con título “La Balada del Norte”. Se fusionarán personajes y líneas de acción, facilitando así el ritmo de la dramaturgia, la cual, en favor de la puesta en escena, guiará la acción de la obra a través de cuatro tramas: el viaje de cada uno de los tres personajes principales y el viaje de la España de los años 30 y del Norte, que estará representado por los coros que se mencionarán en la obra: mineros, políticos, empresarios, pueblo…»

Zapico añade: “Tenemos ante nosotros una propuesta que embarca a más de 100 personajes que tendrán que ser representados por las y los 8 intérpretes que acometerán la función. Es por eso que se buscará que cada personaje cuente con un “viaje del héroe” que permita seguir la representación de una manera fluida e interesante para el espectador. Así, la propuesta dramatúrgica se basa en tratar la obra como un viaje: la aventura de los personajes durante la Revolución asturiana del 34. Se marcarán en los personajes sus motivaciones, siendo estas las que les impulsan en ese viaje, que tendrá momentos de duda, miedo y en ocasiones desesperación”.