El director concluye el montaje de su film más arriesgado y personal

Reconocido como artífice de un cine de clasificación complicada gracias a la intrepidez de sus propuestas, a la libertad creativa y a su constante apuesta por la innovación artística, el director de cine independiente, Fernando Merinero ha finalizado el montaje de su última película: «La novia del sofá”, otra de sus llamadas «películas vivas”, al estilo de alguno de sus anteriores films como «La novia de Lázaro” o «Un millón de amigos”.

Con este film, el director se ha propuesto sembrar la confusión entre el público al exprimir al máximo la delgada línea que separa la ficción del documental. De manera que los espectadores duden tanto como dudaron las actrices de la verosimilitud de lo que estaban viendo cuando filmaban; pues Merinero juega en este experimento fílmico con técnicas propias del reality show, de la cámara oculta, incluso de la inocentada televisiva, construyendo así una trama en la que, adoptando él mismo el rol principal, convoca en su casa a alguna de sus ex novias para que colaboren en una película documental, que él quiere producir, con el objetivo de desprestigiarle como director, como persona y como todo…

«La novia del sofá» es el primer volumen de su triLOGÍA deMENTE EGOcéntrica «Las 1001 novias”. Los siguientes dos volúmenes ya están en proceso de producción y se titularán: «Las novias del viento” y «Las novias del alma”. Todas ellas producidas por Vendaval Producciones.

Fernando Merinero empezó su carrera con «Los hijos del viento” (1995), que tuvo su premier en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, y tras ella ha firmado otros 8 films como «Agujetas en el alma” (1997), «La novia de Lázaro” (2002), «Las huellas de Dylan” (2006), «El viaje de Penélope” (2010) y «Haz de tu vida una obra de arte” (2014), entre otros.