Este martes 20 el Festival de San Sebastian ha prentado en competición «La Maternal», segundo largometraje de Pilar Palomero («Las niñas») pelicula con serias opciones a figurar en el palmarés. Se trata de una historia sobre la fortaleza, la valentía y la superación, pero también sobre la incomunicación, el miedo y el abandono de cuatro jóvenes madres adolescentes que comparten un piso tutelado en Barcelona.

Carla tiene 14 años y es una joven desafiante y rebelde. Vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín. Cuando la asistenta social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en La Maternal, un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella. Juntas con sus bebés, se enfrentarán a este nuevo mundo de adultos para el que no les ha dado tiempo a prepararse.

Narrada con una sensibilidad exquisita a la par que con gran realismo y una total honestidad, está protagonizada por una extraordinaria Carla Quílez, de 14 años, en su primer trabajo en el cine, muy bien secundada por Ángela Cervantes o Jordan Ángel Dume. Carla Quilez no podrá optar al Goya por ser menor de edad, pero la Concha de Plata del Festival, a falta de alguna sorpresa no esperada, debería ser para ella.

«Para la escritura del guion de «La Maternal» hablé con muchas educadoras de centros de acogida para madres adolescentes en riesgo de exclusión social. Una de ellas me dijo: “No se nace sabiendo ser madre. A ser madre se aprende”. Y este es el tema principal del largometraje como directora y guionista, de nuevo en compañía de Bteam Pictures e Inicia Films. A lo largo de todo el proceso de documentación también me reuní con mujeres que, ya mayores de edad, fueron madres en su adolescencia. Sus historias me emocionan y sobrecogen. A través de ellas he conocido una realidad de la que apenas se sabe nada y que merece ser retratada. Son vivencias extremas, en lo bueno y en lo malo, que suponen un viaje a la esencia misma de la naturaleza humana. Historias que hablan sobre la fortaleza, la valentía, la superación, pero también sobre la incomunicación, el miedo y el abandono», afirma Pilar Palomero.

«Esta película me ha cambiado mucho por dentro. Y eso tiene que ver con la temática, por supuesto. Desde el primer momento me di cuenta de los prejuicios que tenía respecto a la maternidad adolescente. Y luego, a la hora de hacer los primeros pitches, cuando explicamos de qué iba a ir, notaba muchas reticencias. Mezclar adolescentes, embarazos… Me dio la sensación de que a la gente le produce razón escucharlo. O prefiere directamente no hacerlo, no mirarlo. Y es absurdo, porque es algo que sigue existiendo, que está ahí aunque no miremos», prosigue la directora: «A medida que me iba adentrando en la temática entendí todos los prejuicios con los que se enfrentan estas chicas. Con ese juicio social que existe, sobre todo. Yo lo que he descubierto es que detrás de todo eso hay niñas, hay mujeres valientes, que se han tenido que enfrentar a situaciones muy lejos de lo ideal y que me han sorprendido por su fuerza. He sentido que ellas, de manera muy generosa, han confiado en mí para relatar sus experiencias desde un prisma todo lo honesto y sincero que he podido», concluye.