La actriz Muriel Sánchez deslumbra en «Medida por Medida”, que se ha estrenado en el teatro Bellas Artes de Madrid

«Medida por Medida” es una obra de William Shakespeare que oscila entre la comedia y la tragedia, y que dos compañías madrileñas, (In)constantesteatro y Factoría Teatro se han unido para llevar a las tablas con ocho actores en escena. Este miércoles 1 de agosto se estrenó en el teatro Bellas Artes, de Madrid, donde permanecerá hasta el dos de septiembre.

Muriel Sánchez es una extraordinaria actriz. Realizó una interpretación sensacional el año pasado en «Hablando”, una obra oscura y magnífica en la que encarnaba a Ella, un personaje que pasaba de la aspereza y cierta prepotencia al más profundo dolor, y en 2009 aportó hermosura, gracia y talento a «La Estrella de Sevilla”, de Lope de Vega, que, entre otros sitios, estuvo en el Festival de Niebla (Huelva). En «Medida por Medida”, Muriel Sánchez pasa de novicia a desmelenarse finalmente como cantante –canta muy bien-, salta de la sobrecogedora virtud de la novicia que cubre su rostro con un velo a soltarse el melenón rubio delante del duque, señor de todo y de todos, revestida ya de feminismo y de una valentía ante la vida que hubiera hecho que a su personaje le guiñara un ojo de manera cómplice el propio Shakespeare.

Muriel Sánchez es, pues, el principal atractivo de esta versión, más que libre libérrima, de «Medida por Medida”, un texto –difícil de encontrar en librerías- de William Shakespeare, que oscila entre la comedia y la tragedia. El director, Emilio del Valle, ha introducido música en directo, que toca acertadamente Nacho Vera, y ha aportado muchas expresiones y alguna situación de la época actual, aunque el fondo de la obra original –la corrupción, la cada vez más extendida podredumbre social- se conserva vivísima en un autor, William Shakespeare, el mayor poeta de todos los tiempos, que leyó el alma humana como nadie.

La acción transcurre en una Viena dominada por el sexo, en la que los hombres van de burdel en burdel entre frases como: «A las primas se les arrima y a las primas hermanas con más ganas”. De modo que el duque delega temporalmente el poder en Angelo, un inquisidor presuntamente incorruptible. «El alma noble solo se prueba con actos nobles”, le dice. Pero Angelo también caerá en la lujuria. En una lujuria cruel. Emilio del Valle ha potenciado lo que de juego hay en la obra. El ritmo, las conversaciones a gritos, los equívocos, el desmedido afán por el aroma de una mujer. Un afán que el duque considera que debe tener freno. Y ahí está el personaje de Isabel (Muriel Sánchez) para conseguirlo. Para dignificar a las mujeres y reivindicar la justicia. Muriel Sánchez es una excelente actriz, decíamos.