Este lunes 13 de septiembre se inició el rodaje de la biopic del anarquista navarro Lucio Urtubia, anunciada el pasado junio. Una miniserie de Netflix que tiene como principal protagonista al ganador del Goya Juan José Ballesta, en el papel del albañil anarquista que burló al franquismo, al Citibank y a la policía de medio mundo, incluida la CIA, mientras colaboraba desinteresadamente con revolucionarios de varios países. Javier Ruiz Caldera («Anacleto, agente secreto») dirige para Netflix esta versión libre de varios libros autobiográficos que Urtubia escribió en vida, guionizados por Patxi Amézcua («Septimo»).

«La vida de Lucio Urtubia, un anarquista, atracador y falsificador, pero sobre todo, como él se definía, albañil, es un material espectacular para hacer una película», ha declarado Ruiz Caldera. «Estamos tan acostumbrados a ver thrillers policíacos -añadía- donde los protagonistas son ladrones con sombreros rebosantes de glamour que ver a Lucio, un experto alicatador con las manos sucias de yeso y pintura como líder de una banda que puso en jaque al banco más poderoso de mundo es de lo más refrescante y original. Es la historia de la pulga contra el elefante, de David contra Goliat. Se habían escrito libros y rodado documentales sobre él. Incluso se había hecho un cómic. Ahora ha llegado el momento de hacer la película inspirada en esa gran aventura que fue su vida».

Y es que Urtubia fue una especie de Robin Hood libertario. Las actividades políticas y los primeros golpes de Lucio tuvieron que ver con el contrabando, incluso durante su servicio militar en la España franquista, y a mediados de los años 50 se vio obligado a exiliarse a París, donde trabajó como albañil, mientras secretamente organizaba «operaciones de recuperación de dinero», que empezaron con simples robos a bancos, cuyos beneficios entregaba a «la causa». Sin embargo, esta actividad se fue sofisticando para evitar daños a los trabajadores bancarios, y el anarquista navarro se convirtió en falsificador de documentos, una técnica que culminó con la copia de cheques de viaje del Citibank, tan perfecta que eran prácticamente iguales que los auténticos. En los primeros 80 distribuyó miles de estos falsos cheques por Europa y América Latina, por valor de millones de pesetas.

A pesar de que la policía consiguió desmantelar su estructura, nunca encontraron las planchas de impresión de los cheques, lo que obligó al Citibank y al gobierno francés a negociar con Urtubia extrajudicialmente. Antes había ya logrado falsificar dólares de gran calidad, lo que le llevó a negociar con Cuba, y particularmente con Che Guevara, ministro del gobierno castrista, al que propuso una edición masiva de billetes verdes en favor de la Revolución, iniciativa que fue rechazada. Sus dólares y cheques de viaje financiaron a movimientos guerrilleros en Latinoamérica (tupamaros, montoneros, etc.) y Europa. Dotado de tanta suerte como inteligencia y habilidad, a pesar de sus escasos estudios, Urtubia vio conmutada su pena -de sólo seis meses de cárcel- a cambio de entregar sus planchas.

Anarquista hasta su muerte, y con el ejemplo de su propia vida, en la que ejerció siempre como albañil para mantenerse, colaboró con varios grupos revolucionarios y participó en acciones como el secuestro del nazi Klaus Barbie en Bolivia, la fuga del líder de los Panteras Negras, la intercesión en el secuestro de Javier Rupérez o la fuga de prisión de Albert Boadella, que se encontraba en espera de un juicio por un delito de injurias al Ejército español. «Somos albañiles, pintores, electricistas, no necesitamos el Estado para nada» y «si el paro y la marginación crearan revolucionarios, los gobiernos habrían acabado ya con el paro y la marginación» son algunas de sus frases.

En 2007, Aitor Arregui y Jose Mari Goenaga estrenaron su documental «Lucio», donde con el recurso al documental y escenas reproducidas con actores, contaron su trayectoria, una «vida de película» donde las haya.