Especializado en fantaterror y suspense de serie B, se convirtió en un modelo de los realizadores independientes

Larry Cohen, el cineasta que solía apartarse de los cánones y dirigió las cintas de terror «¡Estoy vivo!» y «Demon», ha muerto el pasado sábado 23 a los 77 años.el sábado en Los Ángeles rodeado de sus familiares, según se ha conocido hoy. Las películas de Cohen, de bajo presupuesto, se convirtieron en cintas de culto, dando paso a secuelas y siendo apreciadas por sus reflexiones dentro del género sobre temas sociales contemporáneos.

«¡Estoy vivo!» («It’s Alive»), de 1974, sobre un bebé mutante asesino, aborda el trato a los niños. Bernard Herrmann, frecuente compositor de la banda sonora de las cintas de Alfred Hitchcock, se encargó de la musicalización. Su sátira ambientada en la ciudad de Nueva York «Demon», de 1976, incluyó una cadena de tiroteos y homicidios que tuvieron de trasfondo el fervor religioso. Andy Kaufman interpreta a un policía que perpetra varios ataques a tiros durante el desfile del Día de San Patricio. También había extraterrestres.

En la película «The Stuff», de 1985, Cohen censura el consumismo con una historia inspirada en el ascenso de la comida chatarra. Trata de una sustancia dulce con la textura de yogurt que brota del suelo, es embotellada y comercializada como una alternativa al helado sin calorías. Pero resulta que esa «cosa» era un parásito que convertía en zombis a los que la consumían. Titulos suyos destacados fueron tambien «La serpiente voladora», «Efectos especiales», «In-natural», «Regreso a Salem’s Lot», «La bruja de mi madre», «La ambulancia», «Hot City», diferentes episodios de series de televisión como «Maestros del horror».

«No era sólo ir a un estudio como obrero de una fábrica, hacer películas y regresar a casa todos los días en la noche», declaró Cohen al sitio The Ringer el año pasado. «Estábamos en la ciudad haciendo estas películas, improvisando y divirtiéndonos, y produciendo cintas a partir de la nada y sin gran presupuesto». «Uno tiene que hacer las películas al estilo propio y no de otra manera», agregó. «Porque no pueden realizarse de otra manera».

El enfoque de Cohen _-con frecuencia rodaba escenas extremas en las calles de la ciudad de Nueva York sin obtener permisos ni avisar a la gente- lo convirtieron, como a Roger Corman, en un ídolo de generaciones posteriores de cineastas independientes del género.

Un documental estrenado el año pasado, «King Cohen: The Wild World of Filmmaker Larry Cohen» («El rey Cohen: el descabellado mundo del cineasta Larry Cohen») rindió homenaje al director.