Fue ayudante de Robert Bresson y debutó en la realización con un filme que se volvería un clásico de culto, con guión de Borges y Bioy Casares, «Invasión»

Hugo Santiago, uno de los directores más creativos y arriesgados del cine argentino, ha fallecido este 27 de febrero en París, a los 78 años. Perteneciente a una familia relacionada con el mundo del espectáculo, había nacido el 12 de diciembre de 1939, era hijo del productor televisivo Pedro Muchnik, y hermano de la presentadora Annamaria Muchnik.

Santiago había llegado a Francia en 1959 y allí fue asistente de Robert Bresson en el filme «El proceso de Juan de Arco». Una década después, volvió a Buenos Aires y debutó como realizador con «Invasión», una película basada en un texto de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares que tuvo a Lautaro Murúa y Olga Zubarry como protagonistas y que swe convirtió en un clásico de culto. Poco antes había dirigido los cortometrajes «Los contrabandistas» (de 1967, con Federico Luppi), y «Los taitas» (de 1968, según un relato de Borges).

Estrenada en 1969, «Invasión» funcionó mejor en Europa que en Argentina. Por eso, el realizador decidió regresar al Viejo Continente e instalarse en Francia, donde desarrolló gran parte de su obra con películas como «Los otros» ( «Les autres», 1974), «El juego del poder «( «ccoute voir», 1979, con Catherine Deneuve) o «Las veredas de Saturno» ( «Les trattoires de Saturne», 1986, que coescribió con Juan José Saer y protagonizó Rodolfo Mederos).

En 1987 dirigió para la televisión «Electra, según Sófocles», una versión filmada de la ópera «La gesta gibelina» (en torno a «La Orestiada»), de Iannis Xenakis, los telefilmes «Les fables de continents» (1991) y «La vie de Galilee» (1992), entre otros especiales. En cine, regresó con el thiller «El lobo de la costa Oeste» (2002), según un relato de Ross McDonald versionado por Santiago Amigorena.

En 2015 volvió a Buenos Aires para el rodaje de su último filme, «El cielo del centauro», la historia de un ingeniero que viaja rumbo a la Patagonia con una nave herrumbrada y tiene que detenerse en Buenos Aires para zarpar al día siguiente.