Este 23 de julio falleció por causas naturales en su casa de Aspen (Colorado) el director y productor Bob Rafelson a los 89 años. Rafelson llevaba retirado del cine cerca de dos décadas, pero su impronta seguía intacta como una figura indispensable del cine durante los 60 y, sobre todo, los 70, siendo un impulsor del llamado Nuevo Hollywood en compañía de su amigo y socio habitual, Jack Nichsolson. Gracias a Rafelson en su faceta de productor fue responsable de «Easy Rider», en 1969, y «La última película», en 1971. No obstante, también en su faceta de director acumuló grandes logros como la versión de «El cartero siempre llama dos veces» con Jessica Lange y Jack Nicholson, o»Sangre y vino».

Nacido en Nueva York, Rafelson se negó a seguir el negocio textil de su padre y cuando no tenía ni veinte años se embarcó en una gran aventura a lo largo de los EE.UU., llegando a ser jinete de rodeo mientras estudiaba filosofía. En los años 60 irrumpió en Hollywood y pudo colocarse en televisión, quedando al mando de la serie «The Monkees», que con un grupo ficticio buscaba seguir el éxito internacional de los Beatles, llevando a EE.UU. un grupo ficticio pop pero de gran carisma y canciones pegadizas. Fueron seleccionados Davy Jones, Michael Nesmith, Micky Dolenz y Peter Tork como actores de la serie y pronto convirtieron al grupo en una realidad.

Los Monkees se beneficiaron de las composiciones de Neil Diamond y Harry Nilsson y publicaron cuatro álbumes. Hacia fines de la década eran tan famosos que NBC quería dedicarles una película, y el mismo Rafelson quiso encargarse con la productora que acababa de montar, Raybert Productions, recurriendo a un gran amigo que acababa de hacer, Jack Nicholson. Rafelson creyó buena idea escribir el guion con su colega durante un viaje de LSD, y la película resultante («Head») desconcertó a todo el mundo. «Head» poseía un argumento extravagante, se burlaba de todas las cuestiones polémicas de su época, y en general era bastante incoherente. La crítica la machacó, pero terminó siendo un film de culto.

Por entonces Raybert Productions ya se había asociado con Dennis Hopper, que en 1969 dirigió «Easy Rider». Protagonizaban el propio Hopper con Peter Fonda (y Nicholson teniendo un pequeño papel), dando con un fenómeno popular que supo canalizar el confuso espíritu de su época y allanó el camino del Nuevo Hollywood. Amparados por su éxito, un año después Rafelson y Nicholson desarrollaron «Mi vida es mi vida», con Rafelson a la dirección. «Mi vida es mi vida» contaba la historia de un hombre que daba la espalda a sus derechos para entrar a trabajar en una plataforma petrolífera, acometiendo una crisis existencial que convirtió al film en uno de los más aclamados de 1970.

«Mi vida es mi vida» consiguió cuatro nominaciones al Oscar (incluida una para Nicholson, que lograba así su segunda nominación), mientras Raybert Productions era renombrada como BBS Productions y desarrollaba otro film fundamental de la época: «La última película», dirigida por Peter Bogdanovich. Poco después Rafelson repetiría con Nicholson dirigiendo «El rey de Marvin Gardens», y cuando BBS Productions se rompió no dudó en seguir dirigiendo por su cuenta. Así estrenó «El gran guardaespaldas» en 1976, y volvió con Nicholson en «El cartero siempre llama dos veces», donde su amigo compartía cartel con Jessica Lange para revisionar un clásico del cine negro con Lana Turner, una película que alcanzó un enorme éxito.

A principios de los 80, el difícil carácter de Rafelson le jugó una mala pasada, cuando agredió a un ejecutivo de Fox y fue despedido del rodaje de «Brubaker», que protagonizó Robert Redford mientras Stuart Rosenberg terminaba sustituyendo a Rafelson. La carrera de Rafelson nunca volvió a ser la misma, recuperando cierta notoriedad en los 90 gracias a volver a colaborar con su fiel Nicholson, al que dirigió junto a Ellen Barkin en la comedia romántica «Ella nunca» se niega, en 1992, y repitieron en «Sangre y vino».

Este thriller de 1996 le dio el premio a Mejor actor a Michael Caine en el Festival de San Sebastián, y finalmente Rafelson decidió retirarse del cine al poco de concluir la década. Su última película fue «Sin motivo aparente», adaptación de Dashiell Hammett que protagonizaron Samuel L. Jackson y Milla Jovovich.