La mítica y enigmática actriz francesa Anouk Aimée, recordada por «Un hombre y una mujer» y su secuela, «La dolce vita» o «Fellini 8 y 1/2» ha fallecido este 18 de junio en París a los 92 años.

La actriz, nominada al Oscar por la película «Un hombre y una mujer», dirigida por Claude Lellouch, dijo en el festival de Berlín hace una década, cuando recibió el Oso de Oro a su trayectoria en el cine, que fue «La dolce vita» y no el filme de Lelouch el que la hizo famosa, primero en Estados Unidos y luego en Europa. Reconoció entonces la también intérprete de «Lola», de Jacques Demy, que nunca había querido ser una actriz francesa sino europea. En ese tributo a toda una vida dedicada al séptimo arte recordó también que no lamentaba nada, pero admitía haber hecho tonterías, como rechazar un par de papeles que se negó a mencionar «porque las actrices que los hicieron estuvieron demasiado bien» como para comparar.

Elegida en los noventa una de las cien estrellas más sexys de la historia del cine, tomó el nombre de Anouk de su primer papel, con 13 años, y el apellido, Aimée, se lo puso el poeta Jacques Prévert.

La intérprete de «Sodoma y Gomorra», otro de sus filmes míticos, estuvo casada en cuatro ocasiones. Una de ellas, entre 1970 y 1978, con el actor británico Albert Finney. Hace once años recibió el Oso de Oro del festival de Berlín.

Nacida en la capital francesa en 1932 e hija de actores, empezó muy joven una carrera cinematográfica que se vio propulsada por su papel de Maddalena en «La Dolce vita» en 1960, aunque su consagración llegó seis años más tarde con «Un hombre y una mujer» que le valió un Globo de Oro y una nominación a los Oscar. También estuvo en «Sodoma y Gomorra», de Robert Aldrich y «Los amantes de Montparnasse» con otros de los títulos de su carrera, muy marcada por el gran cine europeo, sobre todo francés e italiano, de la segunda mitad del siglo XX.