Este domingo 24 de julio ha fallecido en Madrid Berta Riaza, una de las grandes trágicas del teatro en español del siglo XX. A punto de cumplir 95 años, nacida en Madrid el 27 de julio de 1927, Riaza era hija de un matrimonio de maquilladores teatrales. Su carrera artística, dedicada principalmente al teatro, se inicia a finales de la década de 1940, ingresando como meritoria en la Compañía del Teatro María Guerrero. Debuta sobre el escenario con la obra «Historia de una casa», de Joaquín Calvo Sotelo. Permanece en la Compañía durante cinco años y trabaja a las órdenes de Luis Escobar, Humberto Pérez de la Ossa y Alfredo Marqueríe, estrenando, entre otras, «Alberto» (1949), de José López Rubio y «En la ardiente oscuridad» (1951), de Antonio Buero Vallejo.
Posteriormente pasaría por las compañías de Antonio Vico y Carmen Carbonell, la Compañía Lope de Vega, recalando finalmente en el Teatro Español, donde tiene ocasión de interpretar «Don Juan Tenorio», de Zorrilla en 1959.mParalelamente, participa en varias ocasiones en el Festival de Teatro Clásico de Mérida: «La Orestiada» (1959), de Esquilo, «Edipo rey» (1960), de Sófocles, «El cerco de Numancia» (1961), de Miguel de Cervantes, «Retablo jovial» (1967), de Alejandro Casona y «La Orestíada» (1990), de Esquilo.
En las décadas de los setenta y ochenta compagina actuaciones en el Centro Dramático Nacional, el Teatro de la Comedia y el Festival de Teatro Clásico de Mérida, destacando «Las tres hermanas» (1973), de Anton Chéjov, «Las cítaras colgadas de los árboles» (1974), de Antonio Gala, «Las bicicletas son para el verano» (1982), de Fernando Fernán Gómez, «Todos eran mis hijos» (1988), de Arthur Miller, junto a Agustín González y «El yermo de las almas» (1996), de Valle-Inclán. En 1997 celebró sus cincuenta años en la escena representando «El avaro», de Molière, junto a Rafael Álvarez «El Brujo». Su intensa actividad profesional apenas disminuye en los años siguientes. En 2004 confirma su retirada de los escenarios, siendo considerada una actriz de referencia en el medio teatral.
Sus actuaciones en la gran pantalla han sido muy esporádicas. Debuta en 1959, a las órdenes de José Luis Sáenz de Heredia en la película «Diez fusiles esperan». No vuelve a ponerse ante una cámara hasta después de diez años, en «Los escondites». En los ochenta rueda «Entre tinieblas» (1983), de Pedro Almodóvar, dando vida a la Madre General; «Luces de bohemia» (1985), de Miguel Ángel Díez, con Paco Rabal y «El placer de matar» (1988), de Félix Rotaeta, con Antonio Banderas. Su última incursión cinematográfica se remonta a 2000, con el cortometraje «El Puzzle», de Belén Macías.
Frente a su escasa presencia en la gran pantalla, Berta Riaza se prodigó con profusión en televisión, especialmente en los espacios dramáticos, interpretando decenas de personajes en las adaptaciones de teatro para la pequeña pantalla realizadas por TVE sobre todo en los años sesenta y setenta. En 1980 interviene en la adaptación de «Fortunata y Jacinta» a cargo de Mario Camus.
La actriz estaba en posesión del Premio Nacional de Teatro (1992), el Premio Unión de Actores a la mejor interpretación secundaria de teatro (1995), el Premio Unión de Actores a Toda una vida (1997), y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2007)