Ha fallecido Sidney Poitier, leyenda del cine de Hollywood que pasó a la historia como el primer actor negro en conseguir un Oscar. El intérprete y filántropo ha muerto a la edad de 94 años este 6 de enero en Las Bahamas, dejando a sus espaldas una brillante trayectoria que se remonta a la década de los 50, habiendo debutado en «Un rayo de luz». En años posteriores pudo convertirse en toda una estrella de la industria, coincidiendo su aceptación entre el público y crítica con la fase más intensa del Movimiento por los Derechos Civiles dentro de EE.UU.

Hijo de familia bahameña, Poitier nació durante un viaje de sus padres a Miami, por lo cual obtuvo la doble nacionalidad estadounidense y bahameña. Tras servir en la Segunda Guerra Mundial, hizo su debut como actor sobre las tablas de Broadway donde fue descubierto por un director tan prestigioso como Joseph L. Mankiewicz, que le dio un papel secundario en «Un rayo de luz». Era 1950, y a partir de entonces Poitier se las apañaría para trabajar con los más grandes directores: poco después colaboró con Budd Boetticher en su drama bélico «Hermanos ante el peligro», y en 1955 conocería su primer éxito en taquilla gracias a «Semilla de maldad», que dirigía Stanley Kramer y protagonizaba Glenn Ford.

Este drama centrado en las desventuras de un soldado veterano metido a profesor fue todo un fenómeno gracias a la presencia en su banda sonora de «Rock Around the Clock» de Bill Halley & His Comets, inaugurando el idilio entre cine y rock and roll. Dos años después Poitier protagonizó «El niño y el perro» de William A. Wellman y apareció junto a Clark Gable e Yvonne De Carlo en «La esclava libre» de Raoul Walsh. En 1958 consiguió la primera nominación al Oscar para un intérprete negro por «Fugitivos» de Stanley Kramer, donde encarnaba a un preso obligado a fugarse junto a Tony Curtis al estar esposado junto a él.

Culminando la década protagonizó con Dorothy Dandridge y Sammy Davis Jr. el musical «Porgy y Bess» a cargo de Otto Preminger, consolidando su estatus de estrella para cuando en 1964 encabezó el reparto de «Los lirios del valle». que Ralph Nelson dirigía a partir de una novela de William E. Barrett, que tuvo a Poitier interpretando a un trabajador itinerante que se cruzaba en el camino de un grupo de monjas en el desierto de Arizona. Enormemente alabada por la crítica, «Los lirios del valle» llegó a obtener cinco nominaciones al Oscar y le consiguió el premio interpretativo a Poitier, marcando un antes y un después.

Hasta entonces los intérpretes afroamericanos solo habían conseguido galardones honoríficos (caso de James Baskett por «Canción del sur») o el Oscar a Mejor actriz secundaria para Hattie McDaniel por «Lo que el viento se llevó». La victoria de Poitier coincidió con avances sin precedentes en la lucha antirracista, que marcaron el Hollywood de la época y varios de sus siguientes papeles. Así, y más allá de su rol en la producción bíblica «La historia más grande jamás contada», es como Poitier llegó a su año triunfal: 1967, donde protagonizó «Adivina quién viene esta noche», «En el calor de la noche» y «Rebelión en las aulas».

En la primera de ellas interpretaba al futuro yerno de Spencer Tracy y Katharine Hepburn, reflejando los avances de la época, mientras que «En el calor de la noche» se enfrentaba a la resistencia más violenta a los mismos. Galardonado a Mejor película, el film de Norman Jewison daría pie a dos secuelas que continuaban con las aventuras del inspector Tibbs interpretado por Poitier: «Ahora me llaman señor Tibbs» (en 1970) y «El inspector Tibbs contra la organización» (en 1971). Repetiría, asimismo, como el profesor Mark Thackeray en «Rebelión en las aulas 2», que en 1990 dirigiera para la televisión Peter Bogdanovich.

En 1972 a Poitier se dirigió a sí mismo, junto a Harry Belafonte, en el western «Buck y el farsante», trabajo que repitió en «Un cálido diciembre» (1973), la comedia adscrita a la blaxploitation «Sucedió un sábado» (1974), y en sus colaboraciones con Bill Cosby, en «Dos tramposos con suerte» y «De profesión estafadores». Con «Locos de remate», que protagonizarían Gene Wilder y Richard Pryor en 1980, Poitier batió otro récord al conseguir la película más taquillera dirigida por un afroamericano, repitiendo con la dupla en «Una fuga muy chiflada».

«Ghost Dad», protagonizada nuevamente por Bill Cosby, supuso su despedida de la dirección en 1990. A lo largo de esta década Poitier empezó a frecuentar las miniseries y los telefilms, como da cuenta la mencionada secuela de «Rebelión en las aulas». Así es como protagonizó «Enfrentados», «Los hijos de la llanura», «El silencio de los inocentes» o «La apacible vida de Noah Dearborn», paralelamente a protagonizar junto a Bruce Willis y Richard Gere la película «Chacal». En 2002 Poitier recibiría su segundo Oscar, esta vez honorífico, por su contribución global al cine estadounidense.

Durante esa misma ceremonia Denzel Washington, curiosamente, ganó el Oscar a Mejor actor por «Training Day», convirtiéndose en el segundo intérprete tras Poitier que lo conseguía. “Siempre te perseguiré, Sidney. Siempre seguiré tus pasos”, declaró Washington entonces. A lo largo de su carrera, Poitier nunca dejó de lado su labor filantrópica, siendo nombrado en 1997 embajador de las Bahamas en Japón. De 2002 a 2007, asimismo, fue embajador de las Bahamas para la UNESCO, y publicó su autobiografía en el año 2000, con el título «The Measure of a Man: A Spiritual Autobiography».