Protagonizada por Javier Cámara, narra la desgarradora crónica de la vida y muerte del padre del autor, médico y activista de derechos humanos

El cineasta español Fernando Trueba ha vuelto al cine tras el fracaso de la ambiciosa «La reina de España», hace dos años, para dirigir en Medellín (Colombia) la adaptación de la novela de Héctor Abad Faciolince «El olvido que seremos», cuyo rodaje acaba de terminar en la capital antioqueña.

Publicado por Planeta en 2006, el libro -adaptado al cine por el hermano del director, David Trueba- es la desgarradora crónica de la vida y muerte de Héctor Abad Gómez, el padre del autor, médico y activista de derechos humanos, asesinado en Medellín por paramilitares en 1987. El español Javier Cámara, como protagonista, en el papel del doctor, Aida Morales y la hija del escritor, Daniela Abad, forman parte del elenco.

«El olvido que seremos», todo un éxito editorial en Colombia, refleja el ambiente de violencia ciega que provocó el enfrentamiento entre guerrilla, paramilitares, ejército y narcos en el país, un conflicto que asoló la nación durante cerca de medio siglo que hoy se intenta superar. Caracol TV es la principal productora de la cinta, cuyo rodaje se inició el pasado abril en España e Italia, y ahora he terminado en Medellín.

Justamente Daniela Abad, ahora participante en el film de Trueba, estrenó en 2015 un documental sobre su abuelo, «Carta a una sombra», que codirigió con Miguel Salazar, el cual desde una perspectiva íntima y familiar la existencia de ese médico especializado en salud pública y prevención, profesor universitario, y militante defensor de los derechos humanos, que tras denunciar los crímenes de los paramilitares fue asesinado por éstos.

«El olvido que seremos» marca el regreso a la realización de Fernando Trueba, quien fue víctima de una campaña en redes sociales y medios de prensa derechistas por declarar que «no se sentía español», en vísperas del estreno de «La reina de España», ambiciosa producción que, tras el boicot y las descalificaciones fracasó en la taquilla. «Yo creo que han sido muchas cosas, nunca es una cosa sola. Incluso si contratas un gabinete de sociólogos no acabarías de enterarte de cuál es la cosa. Pero bueno… es parte de este oficio, y este tipo de accidentes ocurren, más en estos tiempos absurdos e irracionales que estamos viviendo. A veces pasan estas cosas», explicaba el ganador de cinco Goyas y un Oscar a NOTICINE.com hace dos años.

«Habría que ser una persona sin sentimientos para que no te afecte el que te ataquen. Yo no estoy acostumbrado a eso. Yo hago películas para hacer feliz a la gente, para que se rían, para que disfruten, para que amen la vida. Entonces, lógicamente, eso para mi es algo inesperado. Lo encuentro muy feo y muy sucio. No me gusta. Y por supuesto me duele por la gente que ha arriesgado y ha apostado por esto… Bueno… (suspira), es el mal, la maldad está en el mundo, forma parte de esto. Hay que resignarse porque esto es así», añadía el cineasta madrileño.