La obra “Fantásticamente bien” se representa en la sala Off La Latina, de Madrid, es decir, se trata de teatro undergraund, que siempre ha gozado de un importante prestigio entre los cafeteros del teatro. Es una obra sobre la maternidad, una “tragicomedia” (según el programa), con humor y sonrisas y lágrimas en las tres mujeres protagonistas con el conflicto de ser madre planeando permanentemente sobre la obra, siempre de una manera blanca, buscando no herir ninguna sensibilidad. Por ejemplo, en los 60 minutos que dura la función no se menciona en ningún momento la palabra aborto. La obra va por otros cauces y es divertida, con un fondo positivo, agradable. Llena de buenas intenciones. De la dramaturga y directora escénica, Ana Roche. Y de las excelentes intérpretes: Marta Galán, Irene Gómez y Beatriz Lavesque. El texto de Ana Roche, con lograda carpintería teatral, se estructura en sketch, la mayoría de las veces terminados en pico. Tiene la pieza solidez teatral e invita a reflexionar sobre el hecho de ser madre, un acontecimiento decisivo en la vida de toda mujer (igual que la paternidad para el hombre, aunque esto lo añado yo). Dice un personaje: “En un parto no solo nace una criatura. Nace una madre”. Para añadir: “A las madres las dejan solas nada más parir”. Hay, eso sí, una ligera crítica a la sanidad privada.

Convertirse en madre no es un juego, sino algo que modifica sustancialmente la vida de una mujer, viene a decirnos Ana Roche. “A más de una tendría yo que haber mandado a freír espárragos cuando me decía que ser madre a los 40 estaba muy bien”, afirma una de ellas. Y otra: “Es que estoy todo el día pensando si dejar a la niña sola con una mujer que puede ser una psicópata”. Y ahí están estas tres mujeres, cada una con sus circunstancias y carga de responsabilidad, que en ocasiones las ubica al borde de un ataque de nervios, pero siempre simpaticonas y diciendo cosas que uno ha escuchado alguna vez. Porque ese es un logro del espectáculo: que las espectadoras (a la función, a teatro lleno, asistía un 90% de mujeres) se sentirán identificadas con algo de lo que dicen los personajes en algún momento.

Al salir del teatro veo a jóvenes mujeres paseando a su mascota por las aceras y valoro todavía más a los personajes de la ficción que he dejado en el teatro y ahora llevo en el pensamiento. Porque decidieron ser madres. Deben ser cosas de viejo.