A la directora y actriz la ausencia paterna la marco tanto que en sus películas es una figura ausente o inexistente

Alicia Christian Foster (veradero nombre de Jodie Foster) nació tres años después de que padres, Lucius y Brandy se separaran. ¿Cómo? ¿Que historia es ésa? Pues que el padre se fue a por tabaco y la madre le fue a pedir dinero -que legalmente le correspondía- para criar a sus hijos. Durante la entrevista tuvieron un tantarantán, producto del cual nació un 19 de noviembre de 1962 la niña Alicia, a la que sus hermanos rebautizaron Jodie, nombre que ella decidió usar cuando empezó a hacer monos delante de las cámaras, a los tres añitos.

La ausencia del padre la marcó tanto, que en sus películas es una figura ausente o, directamente, no existente. Contra todo pronóstico y cuando nadie le esperaba de que volviera del estanco, ha reaparecido, y no en una circunstancia feliz o en una reunión familiar. A sus 89, el tal Lucius ha ingresado en prisión por una miríada de delitos. El más grave, el de timar a gente pobre y mayor sin recursos. El padre Foster podría tener que encararse con una pena de 25 años en el trullo, tras saberse que ha logrado reunir ilegalmente la cantidad de 100.000 dólares.

El jurado decidió -tras apenas deliberar tres horas- su culpabilidad tras estudiar los cargos levantados por el organismo City News Service. La sentencia dada viene por 21 delitos graves de robo a gran escala. Foster senior fue encontrado culpable de haber tomado 5.000 dólares de cada una de las 21 personas a las que prometió construirles casas a partir de contenedores. Las unidades jamás fueron construídas y los fiscales del caso demostraron que lo hizo a patir de mentiras formidables, tras la máscara de encanto, para atraer inversores, ciertamente no muy pudientes, pero que soñaban con una vivienda digna.

Durante el juicio reconoció que está alejado de su hija ganadora de dos Oscars e inmediatamente fue puesto bajo custodia. Títulos en los que Jodie Foster ha dejado la huella de su trauma fue «El pequeño Tate», dirigido por ella, «A casa por vacaciones» o «La habitación del pánico». La ausencia paterna es casi un género en toda regla.