Emotivo y hermoso. Así ha recordado Alejandro Macías a Alfonso Eduardo en su blog ‘Carta de ajuste’. Un precioso homenaje que contrasta con el silencio casi absoluto de TVE, que ignoró la desaparición de uno de los hombres fundamentales de la casa y de la historia de la televisión en España.

Reproducimos aquí lo escrito con todo el corazón por Alejandro Macías en ‘Carta de ajuste’

http://carta-de-ajuste.blogspot.com/2021/01/alfonso-eduardo.html

domingo, 10 de enero de 2021

Alfonso Eduardo

Alfonso Eduardo ha fallecido. La noche del 7 de enero perdió la batalla contra una enfermedad que en los últimos años le había llevado a una residencia de ancianos de Madrid y que borraba sus recuerdos y su propia historia. Desgraciadamente no sólo él se estaba olvidando de sí mismo, TVE no ha encontrado hueco estos días en sus Telediarios para recordar su figura. En julio el ABC en su edición sevillana le había dado por muerto y varios medios se hicieron eco, fue entonces cuando muchos oyentes y espectadores de sus programas valoraron su aportación a la radio y la televisión a través de las redes, La noticia se desmintió a las pocas horas pero esta vez es verdad. Aquellos que veían la televisión en los setenta y ochenta lo recordarán como uno de los nombres más destacados de una edad de oro de la Segunda Cadena (hoy La 2) gracias, entre otros, a su mítico «Revista de cine».

Alfonso Sánchez y Alfonso Eduardo en «Revista de Cine» en 1976

El calificativo «mítico» se aplica hoy, quizás, con demasiada ligereza pero ese programa televisivo lo merece sin ninguna duda. Fue el pionero de los programas sobre cine y su formato, actualizado, es el mismo con el que continuaron, con mayor o menor fortuna, sus sucesores. Información y divulgación sin excluir géneros ni públicos. Otro Alfonso, Sánchez, era el redactor-jefe y se encargaba de la crítica con su habitual ironía. Fueron la pareja perfecta entre 1976 y 1981, Sánchez había sido el primero en hacer crítica cinematográfica en TVE, ya en los tiempos del Paseo de la Habana, y Alfonso Eduardo supo crear un divulgativo que era de visión obligada. En febrero de 1980 le confesaba a la periodista María Ángeles Martín-Sánchez en la revista «TeleRadio»: «Estamos contentos en la Segunda Cadena porque el aficionado al cine busca nuestro programa esté donde esté. De todas formas, no va dirigido solamente al público especializado sino a espectadores de todo tipo. Queremos que pueda ser entendido por cualquier persona, sepa o no sepa de cine. En ningún momento hemos sido elitistas. Huimos de todo lo que suene a discurso de cátedra». 

El reconocido crítico cinematográfico Boquerini fue compañero y amigo y redunda en eso: «Fue la primera persona que desde un medio de comunicación masivo como la televisión, acercó el cine a la gente. Antes de Alfonso Eduardo no había información cinematográfica en TVE. Solo dos críticos, Alfonso Sánchez y Pascual Cebollada, que era el crítico del «Ya», antes de la emisión de una película solían hacer una breve introducción de ella. Con Alfonso Eduardo la información de cine tuvo un amplio y completísimo escaparate, como las revistas de la época (Fotogramas, etc). Se hablaba y se entrevistaba a directores e intérpretes, se cubría los principales festivales españoles y mundiales (Cannes, Venecia, Berlín) con programas especiales y se hacían múltiples reportajes de todos los aspectos posibles relacionados con el cine. Alfonso supo acercar como nadie el cine a un público muy amplio, pero todo tipo de cine, desde Ingmar Berman a John Ford y a los spaghetti-western. Nunca fue excluyente.»

Harrison Ford, Carrie Fisher y R2D2 junto a Alfonso Eduardo

Ramon Colom, director de «Informe Semanal» en los ochenta y director general de TVE entre 1990 y 1996 coincidía con él en los más importantes festivales cinematográficos cuando los cubría para el veterano informativo y recuerda que: «tenia todo muy bien organizado, de Cannes producía material para dos meses y supongo que vivía bien. Tenía claro que no era un informativo y no le preocupaba la actualidad. Era todo un caballero, riguroso, serio y que disfrutaba con el cine y sus gentes. Nunca le pillaron en un error. No arriesgaba y era un todoterreno seguro. Sería bueno recuperar algunas de sus entrevistas». Los directores Kurosawa, Zeffirelli, Wyler, Bertolucci, los hermanos Taviani, Schlesinger, Coppola, Stanley Kramer, Robert Altman, Woody Allen, Milos Forman y actores como Michael Douglas, Harrison Ford, Dana Andrews, Dick van Dyke, Carrie Fisher o Jane Fonda le concedieron entrevistas que hoy son joyas del Archivo de TVE. John Ford le dio respuestas largas a pesar de su parquedad habitual (que se lo digan a Peter Bogdanovich que sólo le sonsacó monosílabos para un documental) y Dario Argento se confesó espectador de su programa durante sus estancias en la Costa Brava. Alfonso Eduardo explicaba por qué conseguía estas exclusivas: «Muchas veces no quieren hablar porque es les haces una entrevista de un cuarto de hora y luego solamente emiten dos minutos. Eso les molesta, ya que en tan poco tiempo cualquier idea queda confusa, en el aire. Nosotros hacemos entrevistas largas y las damos enteras.» (TeleRadio nº 1.152). Era uno de los pocos periodistas televisivos que hablaba, por entonces, un inglés fluido gracias a su aprendizaje como oyente de las emisoras de las bases norteamericanas en Andalucía y las conversaciones con esos grandes cineastas no necesitaban de intermediarios. 

En «Revista de cine» entrevistando al director José Mª Forqué y su hija Verónica

«Revista de Cine» fue su magnum opus en televisión pero cuando pisó un plató por primera vez era ya un experto de los micrófonos. Alfonso Eduardo Pérez Orozco (los apellidos se quedaron por el camino y se hizo conocido por su nombre, como un artista) nació en Montellano (Sevilla) en 1940 aunque no pasó allí su infancia: «Hasta finalizar el bachillerato viví con mi familia en Huelva. Luego nos trasladamos a Sevilla, donde me matriculé en la Facultad de Ciencias Químicas. Al mismo tiempo voy conociendo por dentro la radio y comienzo un combate de tres años en el cual intento dilucidar qué camino seguir, Universidad o radio. Elegí finalmente lo segundo» le contaba a Manuel Azcona en marzo de 1980 en «TeleRadio». «Mis padres eran maestros, así que nací en el seno de una familia de clase media. Ahora podría analizar más críticamente cómo fueron los años de la posguerra. Sé que mis padres afrontaron dificultades económicas para sacarnos adelante pero a mí me fueron bien las cosas».

Con tan solo 17 años fue pionero de Radio Vida en Sevilla, cadena que más tarde se convertiría en la COPE. Un año después ya era director de «Vida deportiva» y en la misma emisoría presentaría «En marcha hacia el futuro», «Es grande ser joven» y comienza su larga relación con la música en «Hit Parade», «Esto es jazz» y «Flamenco». A primeros de los sesenta llegó incluso a dirigir la emisora. En la entrevista a Azcona contaba: «Mi formación como Disc-Jockey se debe a mi contacto con tres emisoras americanas que llegaban a Sevilla. Este nuevo concepto de los americanos. Yo escuchaba los programas musicales y con mis aportaciones personales me convertí en un elemento híbrido. Estaba, como quien dice, en medio de Illinois y allí en medio descubrí que no es lo mismo el presentador de programas musicales que el DJ. Este mantiene una relación coherente con el material que presenta, en él va implícito el concepto de showman (…) Dejé la música como campo especializado en un momento en que se empezaba a entender como una empresa, como algo comercializado. Me retiré de este mundo un poco desilusionado porque no le veía muchas salidas».

En el control de estudio de RNE donde se realizaba «Estudio 15-17»

Y llega un momento en el que surge la oportunidad de trabajar desde la capital para todo el país: «Paco de la Fuente me llama para presentar un programa musical en Madrid llamado «Explosión 68». Un programa desenfadado y más libre, con rigor crítico. Paralelamente a mi actividad relacionada con la música, me fui especializando en la crítica de cine. Una vez en Madrid me presento en Radio Nacional, en el programa «Estudio 15-18″. Allí, el director, Jesús Quintero, me asignó en principio pequeños reportajes y una labor de guionista. Luego pasé a ser director del programa y, por último, compagino este cargo con el de presentador». Ese espacio de tarde sería su otro gran éxito en RTVE. Renombrado «Estudio 15-17» cuando la radionovela y otra sección dejaron de incluirse en él, se emitió durante varias años entre las tres y las cinco de la tarde (de ahí su título) y consiguió un Ondas en 1975. Tres años después sería reconocido con otro por «Revista de Cine». En enero de aquel mismo año (1978) RNE realizó una encuesta entre sus oyentes para saber cuáles eran sus programas preferidos, «Estudio 15-17» ocupó el tercer puesto, sólo por detrás de «Tiempo de vivir» de Manuel Torreiglesias y «Protagonistas: nosotros» de Luis del Olmo.

Con Carmen Maura durante un programa especial desde el XXV Festival de Cine de San Sebastián

Al mismo tiempo que compaginaba radio y televisión retransmite Festivales de cine y música, los Oscars o eventos luctuosos como el funeral de Grace Kelly. También presenta la noche de los sábados «Especial Musical» con la emisión de conciertos de estrellas como Barbra Streisand, Sinatra o Paul McCartney o Duke Ellington. «Era una persona muy culta, sabia de todo, y eso le daba una seguridad increíble cuando se ponía ante una cámara o ante un micrófono.» afirma Boquerini. En los ochenta era ya un nombre muy reconocible para el público. Fue en esa época cuando una estudiante de periodismo tiene la oportunidad de conocerlo, Carmen Aniorte, hoy veterana periodista de «ABC», nos cuenta esta anécdota que deja claro cuál era el carácter de Alfonso Eduardo: «Tenía como profesora a Blanca Álvarez (una de las primeras presentadoras en los comienzos de TVE junto a Laura Valenzuela), en ese momento creo que era responsable de Infantiles en Prado del Rey y nos propuso a unos cuantos compañeros hacer una visita a Prado del Rey y RNE. Desde siempre me ha gustado el cine y durante nuestro periplo me preguntó cuál era mi programa favorito, le comenté que no me perdía “Revista de cine” todos los lunes y que tenía peleas con mi hermano y padre porque a esa misma hora en La Primera ponían el resumen de la jornada de fútbol. Me llevó a RNE donde me presentó a Alfonso. Yo cortada -mientras Blanca lo localizaba en un estudio donde estaba preparando una grabación- me oculté en unos de los laterales de una máquina de café. Cuando me vio se echó a reír, charlamos un buen rato, muy amable me dijo que cuando quisiera que le llamara y que me acercara a ver como hacía el programa de RNE y el de TVE… como en “Casablanca” fue el comienzo de una hermosa amistad. Cuando terminé la carrera, sin ningún contacto, estaba desesperada buscando trabajo. Recuerdo que le llamé y me ofreció acercarme a la revista que había montado con el mismo nombre que el programa de TVE. Me dijo: «vas a cobrar poco pero vas a aprender mucho». El ambiente era distendido y nada serio. Éramos como una gran familia. Alfonso pese a su popularidad no era nada creído sino una persona cercana y amable. Su puerta estaba abierta para todos. Siempre estaba dispuesto a ayudar a todos los que comenzábamos.» 

En ese punto coincide Boquerini: «Era una persona muy generosa, siempre ayudó a quien se lo pedía. Esta generosidad era un rasgo fundamental. También su gran empatía. En cuanto hablabas un par de veces con él ya eras su amigo. Era ameno, divertido, un gran contador de anécdotas. Me viene a la memoria lo que contó alguna vez de unas tremendas inundaciones en Sevilla en los primeros 60. Él desde Radio Vida contaba como estaban. Y les llamó por teléfono el Gobernador Civil exigiendo que no dijesen eso, que Sevilla no estaba inundada, a lo que Alfonso le respondió: Sevilla no estará inundada, pero a mi me llega el agua por encima de las rodillas. Cuando trabajaba con él en la versión en papel de «Revista de Cine» a última hora de la mañana se paraba la redacción y bajábamos todos a una terracita que había en la calle, a tomar un aperitivo. Era una o dos horas de charla, en donde Alfonso hablaba contando cosas insólitas y divertidas, y los demás le escuchábamos con la boca abierta. Un hombre generoso, empático, ameno conversador y todo un pozo de sabiduría.» También Carmen Aniorte recuerda con mucho cariño aquellos recesos en la redacción: «Como buen andaluz le gustaba mucho la hora del aperitivo y a la voz de “dar de mano” nos invitaba a ir al bar de enfrente a tomar una cerveza o en su caso un whisky. Esas reuniones a mediodía o por la tarde en la terraza del bar de la madrileña calle Alberto Aguilera las recuerdo como uno de los momentos más maravillosos de aquellos años». 

En 1981 su «Revista de cine» es cancelado (a saber por qué) pero continúa en RNE con programas como «Turno de tarde» o «Gran cartelera fin de semana» y dirige varios festivales cinematográficos. Es en esa época cuando su pasión por el flamenco se desborda y se convierte en uno de los grandes divulgadores del género en radio, prensa y festivales. Escribe el libro «Le Flamenco et le Gitans» para la famosa editorial francesa Hachette y es presentado en París con un recital de Camarón de la Isla, ahí queda eso. «El flamenco se aparta del folklore porque toda su riqueza nace de una aportación personal, es una creación que depende del valor del individuo que lo interpreta. Entonces el flamenco deja de ser folklore para convertirse en arte» («TeleRadio» nº 1.158). Apunta Aniorte: «Camarón, Paco de Lucía, Enrique Morente eran su pasión y otro montón más de nombres del flamenco. Recuerdo en un viaje al Festival de Cine Iberoamericano de Huelva nos invitó a una velada flamenca con el cantaor Rancapino. Al escuchar ese tipo de música parecía como que entraba en éxtasis e incluso se le iluminaban los ojos.»

En 1994 presentó la serie especial «Diez mil días de La 2»

Su dominio del inglés le permite ser corresponsal en España durante varios años de publicaciones americanas como «Hollywood Reporter» pero también se maneja en italiano y francés y es colaborador de la francesa «Salut les copains». Fue el crítico de música rock de «El País» durante sus primeros seis meses de vida. En ETB 2 presentó durante cuatro años el resumen diario del Festival de Cine de San Sebastián y durante los primeros noventa tuvo varios programas en Canal Sur: «Andalucías», «Nocturno», «Te tomo la palabra», «Telecine» y «Los Topes». En 1994 regresa de forma excepcional a TVE, para connmemorar el aniversario de su segundo canal con tres programas especiales de curioso título «Diez mil días de La 2», habían pasado seis años desde la última vez que se había puesto frente a las cámaras de la Casa como presentador invitado de «La tarde» en enero de 1988. 

Alfonso Eduardo se ha ido casi en silencio. Su entierro se celebró ayer en Las Rozas pero la borrasca Filomena ha impedido que muchos de sus amigos pudieran ir a despedirle en persona. Carmen Aniorte se ha quedado con una sensación amarga, llevaba varios años intentando junto a otros compañeros organizar un homenaje: «En mi sincera opinión no se ha hecho justicia con Alfonso. Una prueba de ello es que varias generaciones no han tenido la oportunidad de saber de él y lo que hizo por el mundo del cine y del flamenco y la música en general. Ha habido un vacío enorme. Ahora todo el mundo le conoce; pero se ha ido de este mundo sin un homenaje y reconocimiento en VIDA. Como siempre en este país somos de memoria floja y no hacemos las cosas cuando debe ser. Ya lo dice el refrán, el español piensa bien, pero tarde”. 

En la web Archivo RTVE se pueden ver varios de sus «Revistas de Cine» de distintas épocas, aquí os dejamos algunos:https://secure-embed.rtve.es/drmn/embed/video/4017332Revista de cine – 21/02/1977 https://secure-embed.rtve.es/drmn/embed/video/1429496William Wyler en ‘Revista de cine’ https://secure-embed.rtve.es/drmn/embed/video/3142210Revista de Cine – Vicente Aranda y Victoria Abril https://secure-embed.rtve.es/drmn/embed/video/5534264Revista de cine – 02/05/198